Correo
Portada Impresa
    La Prensa    
Archivo
Busqueda
MARTES 30 DE OCTUBRE DEL 2001 / EDICION No. 22537 / ACTUALIZADA 07:34 am
GALERIA DE FOTOS
PORTADA
POLITICA
ECONOMIA
NACIONALES
REGIONALES
EDITORIAL
DEPORTES
SUCESOS
EL MUNDO
OPINION
REVISTA
SUPLEMENTOS
OBITUARIOS
CARTAS AL DIRECTOR


CLASIFICADOS
SUSCRÍBASE

EL HUMOR DE
Guillen


   
El voto silencioso

Nohelia González Valdivia
nohelia.gonzalez@laprensa.com.ni

Durante diez meses consecutivos, los resultados de las encuestas mostraban un empate en la intención de voto entre la Unión Cristianodemócrata-Unión Cristianosocial y el Partido Socialdemócrata, los dos partidos principales del proceso electoral de Alemania, en 1965. El resultado electoral sin embargo favoreció a los primeros que obtuvieron un 49.5% frente a un 38.5% de los segundos.

El resultado tan inadvertido durante los meses de campaña política, fue explicado años más tarde, en función de la condición de entes sociales de los seres humanos, la cual hace que eviten el aislamiento y la marginación pública.

Esta condición, según Elisabeth Noelle Neumman, especialista en demoscopía e investigación de la comunicación del Instituto Allensbach de Alemania, sería la fuerza que motiva a los ciudadanos a sumarse o no a una corriente de opinión, a apoyar o no una oferta electoral.

Esto ocurre, de acuerdo a los estudios exhaustivos posteriores realizados por Neumann, por el fenómeno que ella denomina la espiral del silencio (1984), que no es más que ese miedo a la marginación social que hace que cierto grupo de ciudadanos no exprese abiertamente su opinión o intencionalidad frente a una opción política y por ende que los sondeos de opinión tiendan a mostrar resultados tan cerrados y con un porcentaje de indecisión tan alto, como los vistos en el proceso electoral que hoy vive Nicaragua.

EL VUELCO DEL ÚLTIMO MINUTO

En su análisis Neumann apunta otro elemento, propio de la espiral del silencio, que ella denomina “el vuelco del último minuto” que está dado por aquellas personas que dentro del electorado callan sus criterios y opiniones. Y es que según la experta, dentro del electorado existen grupos de personas, que en las encuestas aparecen como indecisos o sin opción político partidaria, que por miedo a ser cuestionados por sus criterios o preferencias optan plasmar su decisión al momento de depositar su voto.

La decisión de último minuto, generalmente está influenciada por el clima de opinión, el que generalmente no se corresponde con los resultados manifiestos en las preferencias electorales.

Para citar un ejemplo, las encuestas sobre las elecciones en Nicaragua revelan desde marzo una ventaja del candidato de la Convergencia Nacional sobre el del Partido Liberal Constitucionalista, sin embargo la tendencia electoral ha mostrado que este último va en aumento en las preferencias electorales y no sólo eso, en la última encuesta de Cid Gallup, un 38 por ciento de los consultados ven al candidato del PLC como el futuro presidente de la República, frente a un 34 por ciento que ve al de la Convergencia como el futuro mandatario. Una ventaja de cuatro puntos a favor del candidato rojo. El candidato conservador es percibido como el próximo presidente de Nicaragua apenas por el uno por ciento. Un 28 por ciento de los encuestados se mostró indeciso y no respondió.

EL EFECTO DEL CARRO GANADOR

El vuelco de último minuto, ocurre según Neumman, debido a que ese electorado que se traga sus opiniones y no revela sus preferencias, para evitar ser cuestionado, tiene al igual que todos los seres humanos, la necesidad de sentirse parte del “bando” o “carro” ganador.

Si volvemos a nuestro ejemplo, la percepción ciudadana sobre quién será el ganador de los próximos comicios electorales, señala al candidato del PLC, a quien vislumbran mayoritariamente como el futuro presidente, y no aquél que la intención de voto demuestra ha punteado las preferencias de los consultados.

“Los que se sienten relativamente aislados de los demás son los que con mayor probabilidad participan en un vuelco de último minuto, los que tengan menos confianza en sí mismos y menos interés en la política, cambian su voto en el último minuto”, expresa Elisabeth Neumman, para quien el miedo al aislamiento social es la fuerza que pone en marcha la espiral del silencio.

El VOTO OCULTO NICARAGËENSE

En el actual proceso electoral nicaragüense es quizás más evidente que en los anteriores (1990 y 1996), el fenómeno del voto oculto. Si tomamos como referencia los resultados de las últimas encuestas divulgadas en el país (Cid Gallup y M&R), respecto de la intencionalidad de votos de los electores nacionales, vemos que en ambas existe un alto porcentaje de ciudadanos que aunque manifiestan que irán a votar el próximo cuatro de noviembre, no revelan su preferencia electoral. La encuesta de Cid Gallup habla de un 28 por ciento de personas que no dicen abiertamente por quién van a votar y la de M&R alude a un 12.6 por ciento que no hace manifiesta su intencionalidad de voto.

El destino de este país está en manos de un grupo de electores que han mantenido oculta su intención de voto o que decidirán en el último minuto, en base a temores o certezas, quiénes serán sus próximas autoridades. Confiemos en que la decisión que tomen sea la correcta.  
.


---
   
Otros Artículos

El voto silencioso

Hay mucho en juego el 4 de noviembre

Hermandad internacional

Censores autonombrados y cantos tardíos

4 de noviembre del 2001: ¿se hunde o se salva el país?

Sobre últimas alzas de precios