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MIéRCOLES 24 DE OCTUBRE DEL 2001 / EDICION No. 22531 / ACTUALIZADA 01:45 am

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Comerse las uñas un acto de autoagresión

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El hábito de comerse las uñas es conocido como onicofagia y es considerado una autoagresión producto de la ansiedad, estrés y depresiones por lo que no se cura con castigos físicos sino con terapia psicológica, aseguran especialistas

 

Milagros Sánchez Pinell
milagros.sánchez@laprensa.com.ni

Tensión, ansiedad, estrés o cualquier motivo es suficiente para quienes en cuestión de minutos devoran sus uñas, cayendo en la “onicofagia”, enemiga de la estética y la salud.

El comerse las uñas es considerado un hábito patológico que incluye negativamente en la estética de las manos, boca y dientes.

La palabra onicofagia viene del griego “onyx” que significa uña y “phagein” igual a comer, definiéndose como una costumbre de comerse o roerse las uñas con los dientes, provocando heridas en los dedos, labios y encías, así como el desarrollo de diferentes infecciones.

AUTOAGRESIÓN

La psicóloga Karla Olivares, consultada por la Revista de LA PRENSA, dijo que la onicofagia es considerada como una autoagresión originada por la ansiedad, que aparece desde corta edad.

“El comerse las uñas no es maña como dicen algunos adultos, es una manifestación de ansiedad cuyo fin último es una agresión”, recalcó.

El comerse las uñas es adquirido desde el vientre cuando la madre atraviesa un embarazo con muchos problemas emocionales o bien puede ser adquirido al seguir el ejemplo de algún familiar o amigos.

Olivares mencionó que en ocasiones el hábito de comerse las uñas persiste hasta la edad adulta, lo que puede ser parte de diferentes manifestaciones como: insomnio, depresión, dificultad en las relaciones sexuales, aislamiento, trastornos de alimentación, etc.

“Detrás de todo estos indicios hay un problema de fondo que no ha sido tratado y está creando desestabilidad en las personas”, dijo.

CASTIGO FÍSICO NO ES LA SOLUCIÓN

Como todo hábito, el comerse las uñas no es una actitud que se controla fácilmente, ni es eliminada a través de castigo físico.

“Hay gente que acostumbra hacer muchas cosas como ponerle chile en los dedos, guantes y calcetines para que dejen de llevarse los dedos a la boca, pero eso no ayuda en nada”, dijo.

Aunque la onicofagia ha sido vista más como un problema estético, la especialista recalcó que hay que poner mucha atención a dicho hábito, porque detrás de eso hay un mal que aqueja al infante que lo padece.

“No es simplemente comerse las uñas, sino que los infantes pueden parecer muy sumisos, ensimismados y no comparten con otros niños”, explicó.

En el caso de los adultos también come uñas, sienten aversión antiestética de sus manos y en repetidas ocasiones intentan abandonar el vicio sin lograrlo, acudiendo a terapias con unturas amargas y ansiolíticos.

Olivares recalcó que la onicofagia se trata investigando su origen. “Que quede claro que comerse las uñas es una manifestación de ansiedad, rabia, estrés o cualquier situación que esté incomodando al individuo y que la tiene reprimida”.

COMPLICACIONES

El pediatra Ramón Rodríguez, explicó a LA PRENSA que sumado a lo poco estético que resulta tener unas manos con uñas “carcomidas”, también resulta antihigiénico, convirtiéndose en la puerta de entrada de algunas enfermedades.

Una de las patologías más frecuentes son los parásitos llamados “oxiuros”, que es un tipo de gusano que puede entrar en el cuerpo. “Éstos viven en nuestros intestinos y comen los mismos alimentos nutritivos que el ser humano come”.

Dijo que aunque no es peligrosa es usualmente molesta para quien lo padece. La presencia de oxiuros puede notarse en el niño al quedarse dormido “porque siente mucha comezón en su trasero”.

Usualmente se pasa de niño a niño y los huevos pueden ser recogidos en las uñas, las que entran al cuerpo al llevarse las manos a la boca.

Otro de los problemas son los microtraumatismo que el mordisqueo ocasiona en las mucosas labiales, haciendo que patologías infecciosas como herpes y labios cortados sea más constantes.

Indicó que además la reiterada manía ocasiona desgaste y astillamiento prematuro en los incisivos centrales superiores, dientes de enorme repercusión en la buena apariencia de la sonrisa.

MUCHOS COME UÑAS

El pediatra Ramón Rodríguez dijo a la Revista de LA PRENSA que según estudios realizados, la incidencia de onicofagia es elevada.

Indicó que cerca del 45 por ciento de los niños durante la pubertad, alrededor del 25 por ciento de los universitarios y más o menos el 10 por ciento de las adultos mayores de 35 años se comen las uñas.

También se cree que la génesis de los come uñas es consecuencia de un compartimiento que no se extinguió en su momento a los dos o tres años, cuando el niño se chupaba el dedo.

Tanto el pediatra como la psicóloga coincidieron en que la onicofagia no se supera con maltratos físicos ni otros métodos inadecuados, sino buscando a fondo el problema que lo causa con terapia psicológica.  
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