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MIéRCOLES 24 DE OCTUBRE DEL 2001 / EDICION No. 22531 / ACTUALIZADA 01:45 am

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Al candidato Bolaños

Jaime A. Pastora R.

A escasos días de las elecciones nacionales, el pueblo nicaragüense ya no soporta tanta propaganda sucia y discursos rayados de ofensa, acusaciones y descalificaciones entre los candidatos, unos porque son los supuestos plebeyos, que vienen desde abajo, y otros que se dicen son celestiales, intachables y jactanciosos de ser amigos de los norteamericanos, como queriendo decir “somos amigos de Dios y de la Corte Celestial”.

Quiero referirme al ciudadano candidato del partido gobernante, que en sus presentaciones públicas no hace más que atacar a su contrincante del FSLN, en lugar de presentar nuevas y mejores opciones para el electorado.

Da vergüenza cuando un candidato se dirige a la nación condenando el terrorismo con gran berrinche y alharaca, repitiendo el injerencismo de los norteamericanos en nuestras elecciones, y utilizando un lenguaje tan bajo como el de “aquí la bebemos o la derramamos”, tratando de imitar a su jefe mayor.

El señor Bolaños pide a doña Violeta comprometer al comandante Ortega a no recurrir a la violencia, a no servirse de turbas y asonadas que lleguen a viciar el pronunciamiento del CSE.

Yo le pediría a doña Violeta comprometer al señor Bolaños a no continuar el programa de corrupción del actual gobierno y del cual él fue partícipe, y en caso de una derrota del PLC, a no saquear los ministerios, a entregar todos los vehículos, incluyendo las camionetonas, los helipuertos, las Suburban, a no quebrar bancos, a no sobornar a jueces y magistrados, a no seguir comprando propiedades a precio de guate mojado, a no burlarse de la hambruna del campesinado, etc, etc.

El señor Bolaños ha ofrecido al pueblo castigar a los corruptos, enjuiciar a quienes se han enriquecido ilícitamente, investigar a quienes después de vender huevos y carbón han acumulado enorme fortuna y han tragado tierra por todo el territorio. Pero el señor Bolaños sigue dudando de que en el gobierno del cual participó como vicepresidente haya corrupción, y asegura que en Nicaragua no hay hambruna.

El señor Bolaños se queja por la presencia de algunos miembros del liderazgo del FSLN, incluyendo los más cercanos al candidato Ortega, como Tomás Borge, Lenín Cerna y Alvaro Baltodano, y pide que éstos no formen parte de su gobierno ni sean candidatos a diputados.

¿Qué piensa el señor Bolaños de la presencia en su partido (el actual, porque yo lo conocí como conservador) de personas como Byron Jerez, Esteban Duquestrada, Roberto Cedeño, y hasta prófugos de la justicia, que se burlaron de la orden de un juez y con gran cinismo y descaro hasta se atreven a enlistarse como candidatos a diputados? ¿Se acuerdan de Eduardo Mena?

¿A cuenta de qué se le va a pedir al comandante Ortega cumplir con las condiciones impuestas por el Gobierno de Estados Unidos, ni de ningún país del mundo? ¿Acaso los nicaragüenses le ponemos condiciones al pueblo norteamericano de votar por tal o cual partido o candidato? Qué berrinche el de este señor, hacer alharaca con el injerencismo del gobierno norteamericano.

Este señor ha de celebrar también la acción injerencista del filibustero norteamericano William Walker, que vino a tratar de imponer el orden y a autonombrarse presidente de Nicaragua. Con tal de llegar a presidente es capaz de arrodillarse ante los gobernantes norteamericanos y aceptar todas las condiciones que traten de imponer al pueblo nicaragüense. Esta clase de gente no debería de autollamarse demócrata, sino serviles.

Desde la Vicepresidencia nunca vio la corrupción y el despilfarro de su gobierno, y todavía continúa diciendo: ¿Cual corrupción? ¿Cuál hambruna? Pero Nicaragua es Nicaragua, ¿y qué y qué?

El autor es médico veterinario.  
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