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MIéRCOLES 24 DE OCTUBRE DEL 2001 / EDICION No. 22531 / ACTUALIZADA 01:45 am

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Entrevista - Klaus Geyer: Gerente General de Confía
"Microfinancieras deben ser reguladas"

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.Es de la idea de que las microfinancieras deben estar reguladas para dar confiabilidad a los clientes del manejo de fondos; considera, además, que el mercado nacional debe analizarse con cuidado para poder resolver la demanda en tiempo y forma. Dijo que no se trata solamente de desembolsar capital para suplir una necesidad financiera sino que el proceso exige altos niveles de exigencia que se alcanzan cuando son regulados por la Superintendencia de Bancos

 

María Antonia López M.
maria.lopez@laprensa.com.ni

La experiencia adquirida en materia de microfinanzas le ha servido a Klaus Geyer para aportar sus conocimientos en la conformación de empresas que brindan atención a pequeños empresarios cuyo mayor objetivo es la transparencia y la eficiencia del manejo de recursos.

Llegó a Nicaragua desde Alemania hace más de ocho años, país que le encanta, “es como el primer amor”. Al ser este el sitio que conociera inicialmente considerándolo como propio.



Cuando llegó a Nicaragua y le plantearon la posibilidad de estructurar un movimiento de crédito, cuál era la situación del mercado nicaragüense.

El mercado presentaba una demanda bastante fuerte, había entre 250 a 400 mil microempresarios en el país, muchos de ellos estaban siendo capacitados y buscaban servicios financieros y por otro lado, la oferta desarrollada hasta el momento no satisfacía la demanda de una manera adecuada.

Eso se reflejaba, en altas tasas de interés, altos gastos que tenían los oferentes, de este servicio, o bien altas tasas de morosidad que implicaban que las instituciones constituidas como ONG o la banca no se dedicaran a ese tipo de créditos.

Estas instituciones contaban con ciertos límites en la oferta de crédito para la demanda, ése fue uno de los argumentos que llevó a Chispa junto con otros financiadores a crear Confía como una institución financiera supervisada por la Superitendencia de Bancos para que cumpla con todas las reglas y normas establecidas. Actúa igual que un banco, con la excepción que no ofrecemos cuentas corrientes, pero en normas de contabilidad, provisiones, y todas las reglas que deben cumplir lo hacemos y eso da más estabilidad a la empresa y produce una oferta más sólida y sostenible de los servicios microfinancieros que estamos ofreciendo.



¿Por qué de repente los sectores microempresariales quedan abandonados?

Porque buscan montos muy bajos y con ellos hablamos de 500 dólares, y para un banco no es atractivo. Segundo, son clientes que no cuentan con garantías bancarias, hipotecas u otros bienes de valores estables, y tercero, estos clientes no cuentan con la posibilidad de presentar información de una manera adecuada, estados financieros auditados, otra información sobre negocios y su situación económica. Por eso contamos con una tecnología crediticia que resuelve esos problemas básicos.

Para los montos bajos tenemos técnicas para aprovechar economías de escala. Tenemos oficiales de crédito especializado y medidas organizativas que nos permiten entregarlos a costos razonables y de manera eficiente.

Las garantías las resolvemos a través de algunas que son adecuadas como bienes del hogar, inventario del negocio, en otras palabras cosas que pueden ofrecer y el tercer problema es la información sobre la capacidad de pago lo resolvemos mediante visitas de nuestros oficiales de crédito para evaluar in situ la situación.



¿Qué ventajas ofrece ser supervisado por la Superintendencia de Bancos?

Se tiene que cumplir con las normas y leyes establecidas, eso significa que tenemos que trabajar con más disciplina para elaborar más información con respecto a las provisiones y el manejo en general de la institución, para darle seguridad y seriedad.

Para los clientes la ventaja es que saben que es una institución supervisada que cumple con las normas y reglas, que implica la posibilidad de quejarse ante la Superintendencia en casos extremos. Los clientes tienen la certeza que nuestra actuación es transparente.

En el caso de una institución no supervisada nadie puede obtener la información sobre la calidad de la cartera y otros datos.

Tercero, estamos ofreciendo servicios que una no autorizada lo hace, como servicios de ahorro o depósitos a plazo, para gente de clase media y segmentos de menores ingresos.



¿El hecho de ser supervisados no da temor a los clientes, quienes pueden pensar que el crédito podría encarecer?

No. Al contrario, nuestros créditos son los más baratos a nivel de mercado, las instituciones no supervisadas ofrecen las tasas más altas.

Cualquier microempresario nos puede preguntar las tasas, condiciones y les debemos decir la verdad porque de lo contrario no cumplimos con las normas de la Superintendencia, es decir, dar más transparencia para los clientes.

Hemos involucrado otros inversionistas internacionales que exigen como tendencia la baja de las tasas en la medida que crecemos los costos disminuyen y aumentamos la eficiencia de los gastos administrativos, de esa manera trasladamos esas ventajas a los clientes.



¿Considera que el sector microempresarial es aún muy riesgoso para responder a los créditos?

La experiencia que tenemos es que entre más pequeños son los prestatarios, mejor pagan. Tenemos una cartera de 8.4 millones de dólares con una morosidad de cartera en riesgo por debajo del 2 por ciento. Es una cartera sana y sólida, la razón por la que los clientes son pequeños es porque no tienen otras opciones y hacen esfuerzos por cumplir y los grandes son préstamos que en general no son tan buenos.



¿Cómo se marca la diferencia entre una microfinanciera y una financiera cuando la actividad que desarrollan es similar?

Nosotros como institución supervisada cumplimos con las normas de ley. Publicamos los datos de la cartera, en la microfinanciera no es así. Debido a que somos una institución más estable los requerimientos de capital mínimo es mayor que el de las microfinancieras de tal manera que buscamos otros socios que exigen eficiencia y transparencia. No existe en el caso de Confía, derroche en el uso de recursos administrativos.

La tercera diferencia es que trabajamos de forma más eficiente, porque tenemos tasas más bajas, agilidad de trámite más rápida en el análisis de clientes nuevos, desembolsos.



¿Es un mecanismo de trabajo de esta institución o es qué todas deberían funcionar de esa manera?

Son requisitos que tenemos que llenar con eficiencia y los datos que mencione se pueden considerar como parámetros internacionales. Sabemos que muchos llegan aquí porque no están contentos con el tiempo de trámites, tampoco exigimos ahorro obligatorio, que reciban cursos de capacitación, o grupos de fiadores, damos los créditos a las personas adecuadas. Eso nos hace posible la eficiencia.



Hay un movimiento porque las microfinancieras sean reguladas, ¿deberían ser la orientación a seguir en el país, o está bien que continúen como están?

Si analizamos cómo se va a desarrollar el mercado en el futuro, diría que muchas de estas microfinancieras no supervisadas francamente no van a tener un futuro próspero porque muchos organismos que les dan fondos exigen cierto nivel de supervisión y ciertos volúmenes de negociación. Eso más bien como un requisito que viene de afuera.

Ahora si las condiciones son adecuadas para transformarse, puedo hablar por la experiencia que tenemos, sabemos que ninguna ley impide hacer negocios dependiendo de la demanda. No considero necesario una figura especial entre organismos, microfinancieras, bancos.



¿El país debería apuntar hacia el aceleramiento de ese proceso?

El país no puede decidir como tal, la respuesta la va a dar el desarrollo del mercado. En tres a cuatro años habrán tres instituciones supervisadas que se dedican a microfinanzas.

El país debería apuntar hacia una oferta más transparente, más sólida y eso requiere de instituciones supervisadas sin crear figuras especiales, permitiendo que las ONG se conviertan en microfinancieras o en bancos. Eso ya está, es cuestión de decidir.



¿El mercado financiero está aún desabastecido?

Creo que el mercado en cuanto a microempresarios es suficientemente grande para dos o tres instituciones profesionales supervisadas. Si hoy en día la oferta es suficiente, aún hay bastante espacio para crecer. Nosotros lo experimentamos. Hay crecimiento fuerte. Se necesita más transparencia en el mercado.



¿Qué sectores de la microempresa han detectado como mayores demandantes de crédito?

Nosotros ofrecemos a todos los sectores, comercio, servicio, agropecuario, pero el 60 por ciento son de comercio que coincide con la experiencia en la calle. También percibimos una demanda para créditos de vivienda.



¿Cuál sería la perspectiva que miran a la microempresa tomando en cuenta que tienen alternativa de crédito?

El crédito les da estabilidad, y se puede observar un crecimiento en el volumen de ingresos. Eso no depende del crédito nada más sino de la economía en general, pero ese acceso rápido y en condiciones adecuadas ayuda a la estabilidad.

UN ALEMÁN EN NICARAGUA

Nicaragua fue el primer país que conoció en América Latina.

Su trabajo como consultor le permitió conocer el sistema financiero y de vivienda en Nicaragua.

Brindó asesoría al organismo “Chispa” ubicado en Masaya de donde se conforma Confía con la empresa consultora alemana.

Antes de ser el gerente de Confía trabajó durante ocho años en varios países de América Latina como consultor en microfinanzas.

Desde el año 2000 asume la gerencia de Confía.



Programa de viviendas

Como parte de las ampliaciones crediticias y atendiendo a la demanda nacional, surgió el programa de viviendas.

Hay muchas familias que construyen en partes las casas y para el cliente hay una desventaja porque demora más tiempo, por eso nosotros ofrecemos financiamiento para que compren todo el material de una sola vez, explicó Klaus Geyer, gerente de Confía.

La ventaja de comprar el material de una vez es la posibilidad de abaratar los costos por mayor volumen y disminuir el tiempo de construcción.

Según Geyer este programa ofrece entre 200 a 10 mil dólares, pero el promedio prestado es de 1,500 dólares. Tienen un plazo de hasta 3 años para mejoramiento de vivienda y los plazos promedios son más cortos de dos años.

Es un crédito ofrecido a empresarios así como a empleados o asalariados.

Por otro lado dijo “también queremos entrar al financiamiento de vivienda nueva para ello contamos con el apoyo del BID que nos ha dado un financiamiento de medio millón de dólares y mediante un organismo que se llama Colmena que ofrecen casas prefabricadas con distintos modelos para ampliarse”.

Los plazos son de cinco años y los montos son mayores aunque la mayoría son de 1,500 a 2,000 dólares.

Como requisitos se pide un año de estabilidad laboral, a un microempresario le evalúan sus ingresos, exigen claridad en la situación legal del terreno.  
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