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LUNES 22 DE OCTUBRE DEL 2001 / EDICION No. 22529 / ACTUALIZADA 1:30 am

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EE.UU. recrudece bombardeos

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.Aviones de EE.UU. apoyan avance de rebeldes afganos
.Las bombas estadounidenses cayeron aproximadamente un kilómetro y medio detrás de la línea del frente

Marinos estadounidenses mueven una bomba de 2,000 libras en la plataforma del USS Theodore Roosevelt en la preparación de los ataques que la Fuerza Aérea realiza desde ayer en Kabul.

 

Steven Gutkin (AP)

QALAI DASHT, AFGANISTAN.- Aviones estadounidenses bombardearon ayer posiciones del Talibán justo detrás de la línea del frente al norte de Kabul, en lo que podría ser el comienzo de una campaña más agresiva para ayudar a la alianza opositora a combatir a la milicia dominante en Afganistán.

En los últimos días hubo bombardeos limitados de Estados Unidos sobre áreas detrás del frente Talibán, cerca de la capital, pero los ataques de ayer parecían los más intensos y cercanos a dicha línea.

Las bombas estadounidenses cayeron aproximadamente un kilómetro y medio detrás de la línea del frente en el distrito de Kohesafie, 40 kilómetros al norte de Kabul, dijo a la AP Abdul Ghafur, un combatiente opositor que estaba en contacto con el frente a través de la radio.

Varios testigos, incluidos periodistas y residentes, informaron que las posiciones del frente Talibán fueron bombardeadas en la zona.

Numerosos aviones surcaron el cielo a gran altura sobre el Valle Panjshir, en poder de la oposición, al norte de Kabul.

Los dirigentes de la Alianza del Norte han pedido que Estados Unidos bombardee la línea de frente para poder avanzar sobre la capital. Pero hasta ahora, el bombardeo de las posiciones había tenido lugar alrededor de la ciudad norteña de Mazar-e-Sharif y no de Kabul, aparentemente debido a dudas sobre un eventual ascenso de la Alianza del Norte al poder.

La aparente negativa de Estados Unidos de atacar de manera más agresiva los objetivos del frente cerca de Kabul reflejaría la preocupación norteamericana hacia un posible avance rápido de los rebeldes sobre la capital, antes que sea alcanzado un acuerdo sobre un nuevo gobierno.

Un gobierno nacional dominado por la Alianza del Norte implicaría problemas debido a que ésta representa intereses minoritarios y sus líderes encabezaron una gestión caótica y violenta cuando estuvieron en el poder hace cinco años.

Estados Unidos comenzó a atacar Afganistán hace dos semanas, luego que los Talibán se negaran a entregar a Ossama Bin Laden y a su red Al-Qaeda, considerados por Wa-shington los principales sospechosos de los ataques terroristas del 11 de septiembre contra el Centro de Comercio Mundial y el Pentágono.


CAMPAÑA MILITAR HA PULVERIZADO A LOS TERRORISTAS

La ofensiva norteamericana en Afganistán ha diezmado las bases terroristas y su uso para el entrenamiento de los fundamentalistas, dijo ayer un mando militar estadounidense.

Mientras continúan por tierra las operaciones encubiertas, el general de la Fuerza Aérea, Richard Myers, dijo que la lucha contra el Talibán gobernante y la organización terrorista Al-Qaeda de Ossama Bin Laden es “una guerra que debemos ganar si queremos mantener nuestra libertad”.

“No nos queda otro remedio”, agregó el jefe del Estado Mayor Conjunto a la cadena de televisión ABC.

Los bombardeos iniciados el siete de octubre alcanzaron muchos de sus campamentos de entrenamiento, por lo que no se entrenarán en el corto plazo en Afganistán, dijo Myers. El objetivo es acorralar a Al-Qaeda y mermar la influencia del Talibán.

Como es costumbre en el Pentágono, Myers no detalló las operaciones en curso para proteger la seguridad de la tropa.

“Dudo que un entrenador vaya a difundir su plan para hoy antes que ejecute ese plan”, insistió. “Creo que el público norteamericano comprende por qué debemos mantener confidenciales los detalles de las operaciones”.

Preguntado si las fuerzas norteamericanas matarán a Bin Laden en cuanto lo vean, Myers respondió que “depende de las circunstancias”.

“Si se trata de una situación defensiva, lloverán las balas, pero si podemos capturar a alguien, lo haremos”, agregó.

Un funcionario del gobierno de Bush dijo ayer que el Presidente firmó el mes pasado una orden para que la CIA destruya a Bin Laden y sus comunicaciones, entramado de seguridad e infraestructura, en represalia por los ataques terroristas del 11 de septiembre contra el Centro de Comercio Mundial y el Pentágono.


ATAQUES HAN SIDO LOS MAS FUERTES

El general de la Fuerza Aérea, Richard Myers, dijo que la operación del sábado —con la participación de varios cazas de la armada, varios bombarderos de la Fuerza Aérea y otros cazas de la misma rama— tuvo la misma escala que la del día anterior, cuando unos 100 aviones atacaron 15 objetivos, entre ellos las baterías antiaéreas Talibán, polvorines y depósitos de camiones.

Myers se negó a comentar las operaciones del momento en Afganistán, pero un funcionario de Defensa, que habló a condición de guardar el anonimato, dijo que las operaciones permanecerán secretas incluso una vez que sean concluidas.

El presidente George Bush agregó, además, más de 1,000 millones de dólares al presupuesto de la CIA para su guerra contra el terrorismo, en su mayor parte para las operaciones encubiertas.  
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