Microfinancieras deben ser autosostenibles
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 | En la medida en que las microfinancieras se vuelvan rentables, el sector privado mostrará más interés en estas empresas |
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La autosostenibilidad es factor primordial para que las microfinancieras puedan desarrollarse, así lo explicó la especialista en este tema, Brigit Helms. |
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Leslie Nicolás Lacayo leslie.nicolas@laprensa.com.ni
El lograr la independencia económica para desarrollarse de forma sostenible, es una labor de primer orden para las microfinancieras existentes en el país. Así lo expresó Brigit Helms, especialista en microfinanzas del Grupo Consultivo de Ayuda a la Población más Pobre.
Helms, quien visitó Nicaragua para reunirse con la Asociación Nicaragüense de Instituciones de Microfinanzas (Asomif), realizó también una ponencia sobre la experiencia de la industria microfinanciera en otros países, comparándolos con la situación en Nicaragua.
En Nicaragua las microfinancieras están en un proceso de aprendizaje, en donde la cooperación internacional juega un rol importante, sin embargo, recomendó que debe de ser interés por parte de ellas lograr la independencia de estos organismos.
La sostenibilidad es necesaria para que ellas puedan integrarse al sector financiero nacional, y “la única” forma en que esto se puede hacer es captando recursos del sector privado, dijo Helms.
En este sentido, Iván Gutiérrez Aguirre, director de Asomif, coincidió con la especialista, y dijo que “es necesario resolver el tema de la autosostenibilidad, pero ello exige condiciones apropiadas para que las microfinancieras puedan desarrollarse ”.
Hasta la fecha, la forma existente de apalancar los fondos de organismos de cooperación que llegan a las microfinancieras, es que éstas presten un servicio rentable a la población, agregó Helms.
Explicó que en otros países las microfinancieras pueden actuar como un negocio, y en la medida en que se vuelvan rentables el sector privado se va interesando en estas empresas.
RECOMIENDA ELIMINAR LEY 374
Helms dijo que en el corto plazo, es “bastante difícil” el futuro del desarrollo de las microfinancieras en Nicaragua, debido a la existencia de la Ley 374 de préstamos entre particulares, que prácticamente imposibilita que el sector avance. “Y la única manera de poder crear una industria verdadera y permanente en las microfinanzas en Nicaragua es eliminando esta Ley”, aseguró Helms.
Gutiérrez señaló que, “efectivamente, esta ley limita la capacidad de ingresos de las microfinancieras, pues con estas tasas de interés impuestas no se cubren los costos de los servicios financieros, y por eso nuestro propósito es que las microfinancieras logren salir de la Ley 374 para poder ser sostenibles”.
A juicio de Helms, esta ley pone un tope a la tasa de interés “muy por debajo” de cualquier tasa de interés de microfinanzas en cualquier país de América Latina. Lo que imposibilita el desarrollo de las mismas.
A pesar de que Helms dice no ser una experta en el trabajo microfinanciero que se ha desarrollado en Nicaragua, sí pudo asegurar que de continuar dando largas a todas estas limitaciones, muchas microfinancieras podrían cerrar operaciones.
LEY ENTRE PARTICULARES
Esta Ley impone un techo máximo a los intereses que se otorgan a los microcréditos de acuerdo con la tasa promedio ponderada de los bancos. Ésta, a juicio de Iván Gutiérrez, director de Asomif, es muy baja, pues los bancos prestan dinero a sus accionistas a tasas de intereses bajos. “Y al sacar una tasa promedio ponderado sale a un 17 por ciento anual sobre saldo, y esto no es una tasa adecuada para hacer actividades de microcrédito”, agregó.
Para las microfinancieras la tasa de interés anual debería ser igual a la que existe para el Sistema Financiero Nacional. El problema de la autosostenibilidad, entonces, radicará en gran parte del cambio de este techo de intereses. 
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