Un regalo maravilloso
El domingo 14 de octubre los católicos de Nicaragua que sin lugar a dudas somos la mayoría, tuvimos una velada extraordinaria, acto realizado en el Estadio “Denis Martínez”, el que se encontraba lleno de personas no solamente católicas, había de otras religiones, pero que al fin lo que querían escuchar y ver era al predicador católico Pablo María, un hombre que convencido de su fe es una maravilla, pues además de ser un buen predicador es un magnífico bailarín, con una resistencia física envidiable por cualquier bailarín de profesión; también tiene el don para sanar a las personas enfermas, cuando digo enferma no es una persona que está con un resfriado, pues no, estos enfermos son nada más y nada menos que de cáncer, paralíticos de toda índole, incluyendo a niños, también en nombre de nuestro Señor Jesucristo estaba perdonando los abortos realizados por personas presentes en el acto de fe.
Mi familia y yo estuvimos de pláceme observando por la TV semejante regalo de fe católica de parte de Pablo María, y nos perdimos la misa de entrada oficiada por monseñor Solórzano debido a un corte de energía eléctrica.
Cuando se da esta clase de actos, el pueblo se desborda de una manera fantástica, formando una masa inconfundible de fe católica que sería imposible romperla, pues ahí se demuestra que nuestra fe está bien cimentada gracias primero a Nuestro Señor y, segundo, a nuestros padres, que nos inculcaron desde niños la forma de conducirnos.
Salvador Murillo V. 
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