La hora del voto
Pareciera que hay un sector de la población nicaragüense que aún se encuentra en el dilema de no saber por quién votar. Inclusive, algunos intelectuales y periodistas han dejado entrever que se abstendrán.
Como individuos, cada cual tiene derecho a seguir el camino personal que crea conveniente. Pero nadie tiene derecho a sacrificar el futuro de las nuevas generaciones.
A escasos días de las elecciones, hay dos contendientes claramente definidos. Sólo uno saldrá triunfante. En esto no hay retroceso. En dependencia de los resultados del 4 de noviembre, sabremos si Nicaragua avanza o retrocede.
No se necesita ser adivino o experto en política para saber qué le aguardaría a Nicaragua si Daniel Ortega resultara victorioso. Todos los nicaragüenses, incluyendo los que ahora no saben por quién votar, no tendríamos más alternativa que esperar inestabilidad, confrontación con los Estados Unidos, fuga de inversiones, más desempleo.
Ortega, que ahora anda firmando compromisos por todas partes, llevaría a Nicaragua al aislamiento, a la total zozobra, al desastre. Su nombre provoca desconfianza al mundo. Su historial es tan negativo, que el mundo le teme.
Alfonso Ernesto Cuadra C. (nicaragüense residente en Nueva Jersey) 
|