Ahora son “pandilleros de Jesús”
Rosario Mendoza Corea rosario.mendoza@laprensa.com.ni
Todos los miércoles en horas de la mañana, un grupo de jóvenes otrora pandilleros del Barrio 19 de Julio en esta capital, se dan cita para escuchar la palabra de Dios la cual es impartida por el doctor Ronald Bendaña, Director de Cáritas de Nicaragua.
Lo anterior es parte del proyecto de rehabilitación que realiza la Iglesia Católica en la búsqueda de revertir el liderazgo negativo de los jóvenes a un liderazgo positivo que ayude posteriormente a otras pandillas a cambiar sus vidas sensibilizándolos espiritualmente en función del desarrollo de sus comunidades.
Estos muchachos reciben una formación integral, actualmente también forman parte del Centro de Promotores Juan Pablo Segundo, donde se preparan como Promotores Sociales y al finalizar esta carrera, serán candidatos para un buen empleo en las diferentes ONG o instituciones que requieran de ese recurso humano.
“En todo momento ellos están viendo la preocupación nuestra para que cambien los valores que han venido teniendo, por valores auténticos, cristianos, profundamente respetuosos de la dignidad y del ser humano, sólo Jesús es el único que puede cambiar el corazón”, dice Bendaña.
Según sus palabras, esos corazones han sido muy sufridos porque muchas veces la irresponsabilidad de los padres de familia los lleva a destruirse y a veces la carencia de amor los hace prostituirse de todas formas, por eso creo que a la par del mensaje de Jesús tenemos que abrirle los brazos y mostrarles que son personas dignas, llamados a defender su propia dignidad, no aniquilarla a través de droga, prostitución, alcohol, vicio, cárcel, por eso la preocupación de Cáritas de Nicaragua es devolverle la dignidad a los pobres, de ser posible, a tecnificarlos con tres años de estudios.
En este Instituto Juan Pablo Segundo estamos formando líderes de las comunidades para que a su vez ellos vayan a preocuparse posteriormente por otros jóvenes, queremos lograr que hagan conciencia en que además de transformarse ellos mismos, pueden lograr en nombre de Jesús, que se transformen otros, afirma el dirigente católico.
Humberto González Vega de 18 años, dice que “tenía un sufrimiento en mi vida que no me dejaba salir de las pandillas y eso me traía varios problemas. Conocí al doctor Bendaña y me invitó a venir aquí y me he ido rehabilitando. Y en base de eso nos fuimos desintegrando de la pandilla, todos estudiamos, algunos trabajan. Ahora formo parte de un grupo de solidaridad para ayudar a otras pandillas a su rescate para la sociedad. Ahora llevamos la palabra de Dios, pero en muchos casos algunos más bien tratan de sacarnos del camino, dice el otrora miembro de Los Batos Locos.
El jovencito quien reconoce que su vida “estaba muy acabada”, dice que siempre andaba con miedo que alguien le hiciera daño, porque él también buscaba pleitos. Mi mensaje para otros jóvenes es que se salgan de las pandillas, que no tengan miedo, que aprovechen la ayuda que le brindan a uno las personas y así como nos ayudan a nosotros, también ellos pueden encontrar apoyo, dice.
Afirma que “uno por su propia cuenta nunca se sale del camino, sólo cuando encuentra alguna mano amiga, entonces hay que aprovecharla”. Mi vida pasada era muy acabada, no me sentía bien, siempre tenía miedo que alguien me hiciera daño, porque cuando salía yo también buscaba pleitos. Hoy todas esas personas a quienes tenía miedo ahora son mis amigos y me ayudan y yo los apoyo”.
TESTIMONIO DE EX PANDILLERO
Daniel Noha Jonathan, 23 años, ex pandillero de “Los Batos Locos” de Managua, después de mucho tiempo de haber andado en caminos equivocados, afirma que “el Señor nos tiene reunidos aquí, para que salgamos del camino oscuro. Lo que también cambió mi vida fue también mi hijo de 3 años y medio que me hizo pensar en su futuro, por ello busqué la forma de salirme de las pandillas”, dice el joven al evocar su tiempo pasado con mucha tristeza por el tiempo perdido que ocupaba para andar en la calle molestando y buscando problemas.
Anduve unos 7 años en esa vida, dice, tras afirmar que “las compañías lo involucran poco a poco y cuando uno se da cuenta, ya se metió en los grupos quizás porque uno quiso defenderse de otros que ingresaron al barrio y así se va formando la pandilla”.
Según él las metas actuales son hacer crecer nuevos frutos, multiplicando lo que estamos aprendiendo para ser líderes y levantar el desarrollo de las comunidades en todos los aspectos.
PANDILLEROS DE JESUS
Ellos ahora son “pandilleros de Jesús”, por así decirlo y eso me encanta porque hay que ver lo exitoso que es ver un pandillero rebelde diciendo como un testimonio vivo “Jesús los ama y ayudando a transformar la sociedad”. 
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