asaltan a Yanquis
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 | Marineros atropellan en un inning |
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Edgard Tijerino M. edgard.tijerino@laprensa.com.ni
Fue un sexto inning terriblemente agobiante para el Duque, para Mike Stanton, para Mark Wohlers, para Joe Torre, para los Yanquis y para su legión de aficionados... Parecía que no terminaría nunca. Una tortura sin fin... Vamos, fue un asalto en la 161, en la frontera del Bronx y Manhattan, en pleno día, sin que la policía se percatara... El marcador final, 14 por 3, lo dice todo.
Los Marineros, desesperados por vencer, fabricaron siete carreras quebrando un angustioso empate 2-2, y se proyectaron hacia una estruendosa victoria que por ahora los saca de la zona de peligro. Los mete en la pelea, antes de enfrentarse a los balazos de Roger Clemens, el mismo que los estranguló implacablemente hace un año con pitcheo de sólo un hit.
¡Cómo cambian las perspectivas en un juego de béisbol!.. Los Yanquis se adelantaron 2-0 por base de Jamie Moyer a David Justice con dos outs, y jonrón de Bernie Williams entre left y center... El “Duque” Orlando Hernández se vio muy bien durante los cuatro primeros innings cambiando velocidades y puntos de aterrizaje de sus lanzamientos con la precisión de un relojero suizo, pero se desajustó, probablemente por el desgaste que provoca utilizar muchos pitcheos. Un hit de Tom Lampkin, y pasaportes consecutivos a Ichiro Suzuki y Mark McLemore después de obligar a David Bell a entregar el segundo out, llenaron las bases... Ahí estaba Bret Boone, el líder empujador de la Liga y fuerte aspirante a Más Valioso, ansioso por hacer algo respondiendo a la exigencia del momento. Limitado a 161 puntos, había permanecido con su peligrosidad en el congelador, pero finalmente explotó con un cañonazo impulsador de dos carreras y los Marineros estaban en pie de guerra.
En el sexto, los de Seattle se metieron sigilosamente en territorio yanqui utilizando el vientre del Caballo de Troya... La señal del asalto la dio John Olerud, quien había estado sumergido, con un jonrón hacia las tribunas derechas... Hit de Stan Javier, robo y base a Mike Cameron, decretaron la salida del Duque y el ingreso de Mike Stanton... Joe Torre no parecía preocupado. ¿Por qué iba a estarlo con ese bullpen tan dominante?.. Además, ¿qué significado tiene una carrera de desventaja para los Yanquis?
Don Wilson entró a batear por Lampkin y Stanton se enredó con un machucón tirando mal a tercera. Javier aprovechó y anotó la cuarta carrera... Con Cameron en tercera y Wilson en segunda, David Bell falló y cuando Ichiro vino hacia el plato, Torre, cauteloso, ordenó bolearlo.
Bases llenas para McLemore... No propiamente una situación de filete suelto para un león hambriento, pero en ese se convirtió el artillero de Seattle descargando un triple limpia bases... Seattle saltaba al frente pistola en mano con ventaja de 7 por 2, mientras el Duque se hundía en el dugout y el optimismo se derretía en las tribunas.
Le quitaron la bola a Stanton y trajeron a la piedra de los sacrificios a Mark Wohlers... No saldría ileso. Todavía quedaba pólvora y furia en los bateadores de Seattle... Ellos aplicaron aquella ley del boxeo: “cuando tienes a un tipo abajo, termina de hacerlo picadillo si puedes”, y Bret Boone conectó un jonrón por encima de la verja del jardín central para ampliar la diferencia a 9 por 2... La gente se quedó, pero a partir de ese momento no se volvió a vender un hot dog, ni una gaseosa... Después, Seattle anotó cinco veces más, incluyendo una por el jonrón de Jay Buhner, en tanto los Yanquis en el octavo, entre escombros, agregaron una para el 14 a 3.
MOYER SE CRECIO
Lo clave para Seattle era disponer de un buen pitcheo. Todo dependería del brazo zurdo del ganador de 20 juegos Jamie Moyer, pero éste fue sacudido rápidamente por el jonrón de Bernie Williams con uno a bordo en el inicio del duelo.
Hoy, Paul Abbott, ganador de 17 juegos, enfrenta al Roger Clemens, quien flaqueó dos veces contra Oakland.
En la Nacional, con tres días de descanso como Greg Maddux, el zurdo Tom Glavine tratará de estar a la altura de Randy Johnson y mantener con vida a los Bravos. 
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