Mi punto de vista
A las puertas de la esperanza
freddy.potoy@laprensa.com.ni
Dentro de 18 días nicaragua amanecerá una vez más justo a las puertas de la esperanza de ver si se puede avanzar hacia el desarrollo bajo un concepto de nación, sin embargo, el panorama es incierto, desalentador y complicado con dos fuerzas políticas incapaces y salpicadas del flagelo de la corrupción.
En África el SIDA se ha convertido en “una enfermedad común”, según expertos que han trabajado en ese continente. En Nicaragua, el cáncer son los políticos mediocres, oportunistas y corruptos, y eso hay que superarlo.
Don Enrique Bolaños y Daniel Ortega agotaron sus argumentos y promesas “de peso” antes de tiempo. Se quedaron sin oxígeno, y eso evidencia el atraso político de éstos y la falta de planificación de estrategias serias.
En este momento no cabe el viejo cuento de “dejáme gobernar para demostrarte que voy a cumplir”. Eso es obsoleto. El país no depende de asuntos mágicos, sino de líneas estratégicas que se definan mediante el consenso para que haya una adecuada gobernabilidad en Nicaragua, de lo contrario no se puede gobernar sólo porque uno u otro candidato gane con el 41, 45 ó 50 por ciento de las elecciones.
Gane quien gane, para gobernar con una visión integral y a favor del bienestar común, se tendrían que “sumar” todos los votos. Allí está el reto de cómo recuperar la voluntad de trabajar en función de la nación para fortalecer los espacios democráticos y trazar políticas sociales que beneficien a la población, y que la riqueza del Estado no sea robada.
Las economías serias, de países serios, con dirigentes serios, no se planifican en función de un período gubernamental, sino que trascienden. El hambre no es coyuntural, y no es repartiendo tajadas de sandía que se enfrentará el problema de que de cada diez niños, tres no tienen qué comer regularmente. Las políticas de salud también son transversales a un gobierno.
A Nicaragua no se le deben seguir poniendo parches como si fuera un guiñapo de mendigo, mientras los delincuentes vestidos de saco y corbata se reparten la Hacienda Pública, utilizando serviles y testaferros.
Nicaragua, además de urgentes y serias políticas sociales, requiere, por ejemplo, de una política de Defensa y Seguridad Nacional. Se necesita una política exterior sólida y transversal a cualquier período de gobierno y no planes coyunturales. No es con la mentalidad de un canciller pintoresco entrando a caballo al edificio de Relaciones Exteriores que las cosas marcharán bien.
Igualmente, no hay una estrategia antiterrorista definida por parte del Estado nicaragüense. Hay que tener mucho cuidado con esto, porque los políticos en el poder pueden usarla para justificar la persecución política de grupos sociales que reclamen sus derechos; esto va para sandinistas y liberales.
Ahora, el presupuesto de 2002 refleja una mala intención política del Poder Ejecutivo queriendo causar daño a Bolaños u Ortega; el problema es que los perjuicios son para la población, y los votantes deben fijarse en el tipo de políticos que gobiernan Nicaragua.
El autor es periodista 
|