El factor confianza
—Gioconda Gadea T.
En nicaragua el factor confianza jugará un papel decisivo.
Primero, a lo interno, las elecciones del 4 de noviembre serán definidas por el grado de confianza que el electorado entregue a don Enrique Bolaños o a Daniel Ortega.
Por otra parte, el pueblo nicaragüense parece estar consciente de que cualquiera de los candidatos que triunfe, deberá ser capaz de ganar la confianza de los inversionistas, de aquí y del extranjero, para atraer las inversiones y así poder generar empleos.
Pero además de eso, desde el 11 de septiembre, cuando se consumaron los atentados terroristas a los Estados Unidos, está claro que frente a la nueva realidad que vive el mundo, Nicaragua —y su futuro gobierno— deberá poder ganar la confianza de los Estados Unidos y de sus aliados, asegurar que nuestro país no se convertirá de nuevo en base del terrorismo internacional.
Don Enrique Bolaños ha sido explícito al asegurar la firme posición de su gobierno, al lado de la lucha que encabezan los Estados Unidos.
Daniel Ortega, por el contrario, deberá procurar disipar los fundados temores que provocan sus vínculos —que ahora trata de hacer olvidar— con países como Libia y Cuba, y con conocidos movimientos como la ETA, el IRA, Farabundo Martí, Tupamaros, Montoneros, MIR, así como su participación en la organización antinorteamericana AL Mathaba, cuyo presidente es el Sr. Gadafi, etc.
El problema no es teórico. La ayuda norteamericana, y además la cooperación internacional, incluso del BID, del FMI y Banco Mundial, dependen de la posición que adopten los representantes norteamericanos en esos organismos. Lo mismo ocurrirá con la ayuda de los países aliados de los Estados Unidos. Todos sabemos la importancia de la ayuda internacional para nuestro pueblo.
Estos temas no pueden considerarse ligeramente. La mayor o menor rigidez con que el Gobierno de Washington adopte las inevitables restricciones a los países que no estén con ellos, así como el otorgamiento de visas a extranjeros, dependerá —querámoslo o no— de la confianza que nuestro gobierno sea capaz de infundir.
Nicaragua se sustenta en una importante medida, en las remesas que envían nicaragüenses residentes en los Estados Unidos, a sus familiares. De ahí que cualquier restricción, más allá de las previsibles por el desempleo provocado por los atentados en Washington y Nueva York, nos debería afectar muy seriamente.
Hablando de remesas familiares, hay otro aspecto en el que la confianza es fundamental. Actualmente existe una fundada preocupación de los nicaragüenses en Estados Unidos, así como de sus familias en Nicaragua, de que en caso de un hipotético triunfo de Daniel Ortega, se produciría una fuga masiva de ahorro en dólares del país y las inversiones se detendrían, lo que provocaría imponer un rígido control de cambios, basado en la incautación de los dólares de las remesas, y la entrega de córdobas (o “chancheros”, en la jerga popular) a sus destinatarios. El comandante Ortega, ya lo hizo en el pasado. Esta última posibilidad se considera muy probable, de triunfar nuevamente el sandinismo.
El pueblo tiene confianza de que en Nicaragua se consolidará la democracia, la libertad y el progreso, que la inflación y los controles y las confiscaciones, no volverán a repetirse.
El análisis de los programas y antecedentes de cada candidato, arrojan un resultado evidente. La lógica y la razón muestran un solo camino. El otro, está lleno de oscuridad, incógnitas y peligro.
La autora es periodista 
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