La educación, eje del desarrollo
Marco A. Valle Martínez
La educación, como derecho humano, es eje del desarrollo. Mas no la educación por sí y ante sí, sino sólo si está articulada con las potencialidades socioeconómicas, naturales y éticas de Nicaragua, lo mismo que impulsada por la familia, autoridades, educadores, los y las alumnas, organismos de la sociedad civil y, comunidad local. También es imprescindible que esté hilvanada a las tendencias de la economía y sociedad mundial.
Dentro del universo de la educación, dedicamos estas líneas a exponer un aspecto, la importancia que la familia nicaragüense perciba que gana al educarse, por ejemplo, mejor ambiente familiar, más oportunidades de trabajo, salir de la pobreza, en resumen, que gana en calidad de vida.
Sobre el particular, una consulta del organismo Eduquemos, expresa, entre otros puntos, que los padres de familia solicitan “que la educación sirva para defenderse mejor en la vida y salir de la pobreza”, “que se incremente en las escuelas la educación técnica y vocacional para que su hij@s puedan conseguir trabajo”, en tanto los docentes piden “educar para la vida, implementando en las escuelas primarias la orientación vocacional” y “capacitación para ser más creativos y poder motivar mejor a nuestros alumn@s”, mientras los empresarios dicen que “la enseñanza de los institutos técnicos, responda a los requerimientos actuales de los puestos de trabajo”.
De igual manera, uno de los principios del Plan Nacional de Educación subraya que, es una inversión en las personas, fundamental para el desarrollo global del país, y que debe establecerse una necesaria relación entre educación y trabajo. En tanto, la Agenda de la Educación desde la Sociedad Civil, resalta, entre otros, la significación de elevar su calidad en correspondencia a las demandas económicas y sociales de Nicaragua y el mundo, priorizar en la Educación Técnica las carreras útiles para el desarrollo nacional, reformar la educación secundaria de modo que los conocimientos, habilidades y destrezas faciliten la inserción del estudiante en el mundo laboral, y establecer la articulación de la educación superior con los sectores productivos, social y gubernamental.
Por su lado, un estudio de la FAO sobre América Latina, referido al conocimiento como factor principal del desarrollo rural, expresa que se ha sobrestimado la importancia del crédito, las políticas, las leyes, la falta de subsidios y protección interna, el exceso de subsidios y barreras externas, el valor del dólar, y, se ha subestimado la educación. En el campo, lo principal es “ruralizar” la educación, formar personas con actitudes y valores rurales, con conocimientos, habilidades y destrezas que les ayuden a vivir mejor y producir con más eficiencia, consecuentemente los contenidos de sus planes de estudios deberán ser orientados principalmente a las circunstancias de vida y de trabajo imperantes en el medio rural. Es decir, enseñar preferentemente lo cercano, lo aplicable, lo útil y lo necesario; de modo que la educación sea un instrumento para el desarrollo personal, familiar, productivo y comunitario.
De cara a los retos de nuestro país, vale la pena profundizar sobre el papel de la educación y la importancia de “aterrizarla” lo más que se pueda, con el propósito que los niños y niñas, adolescentes, jóvenes y adultos ganen, al mismo tiempo que gana Nicaragua. La historia mundial lo demuestra, sólo con educación hay desarrollo humano.
El autor es Consultor en Seguridad Pública 
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