Espera que guerra le traiga el divorcio
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 | La singular esperanza de una mujer judía |
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Las mujeres adultas afganas llevan el traje “burka” que las cubre de pies a cabeza y no permite mostrar nada. |
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EFE
JERUSALÉN.- Una mujer israelí de 50 años confía en que, tras largos años de espera, los soldados de EE.UU. la ayuden a obtener el divorcio de su marido, de 70 años, uno de los dos judíos residentes en Kabul, si logran llegar a la capital de Afganistán.
Jana Levy, madre de cinco hijos, llegó desde Kabul a Israel en 1982, embarazada del quinto de ellos y con la promesa de su marido, Isaac, de que también él emigraría seis meses después, informó el vespertino “Iediot Ajronot”.
En los años transcurridos no pudo volver a casarse por carecer del divorcio, requisito exigido en su caso por la legislación israelí, guiada por las normas religiosas en asuntos de familia.
La mujer fracasó en todos los intentos, incluso uno con la cooperación de la Cruz Roja Internacional, para convencer a su esposo.
Isaac Levy cuida la única sinagoga que existe actualmente en Kabul, y el otro miembro de la otrora numerosa comunidad judía de
Afganistán, Zevulún Simantov, es su vecino pero no se hablan, pues “son enemigos a muerte”, dice el diario.
Hace diez años, al producirse un distanciamiento total entre los cónyuges, Jana recurrió al tribunal rabínico de la ciudad de Beersheva, donde reside, y solicitó su ayuda “no porque quiera volver a casarme, sino por mi tranquilidad, pues todo el mundo me pregunta que por qué vivo yo aquí y mi marido en Kabul”.
El secretario del juzgado, el rabino Salomón Klein, especializado en “encontrar a esposos remisos” y en el de los casos en que han desaparecido sin que existan noticias fehacientes de que murieron, logró establecer contacto con Levy en la sinagoga por medio de un funcionario de la Cruz Roja.
A fin de conseguir el divorcio, Klein viajó a la vecina Pakistán con dos hombres que servirían de testigos, pero tras una espera de tres días también esta gestión fracasó.
El marido de Jana, según las normas judías, no está obligado a concederle el divorcio, aunque puede ser “presionado” a hacerlo en casos como el de Levy, quien de hecho abandonó a su familia.
Por tanto, confía ahora que las mujeres soldados estadounidenses podrían ayudarla a solucionar su problema si llegasen a Kabul, en la guerra contra Afganistán, y ha solicitado la intervención del gobierno ante las autoridades de Washington. 
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