Preparan futuro gobierno afgano
Agencias
ISLAMABAD.- El Secretario de Estado norteamericano, Colin Powell, admitió ayer que representantes de los Talibán podrían participar en un eventual nuevo gobierno de amplia base y multiétnico en Afganistán que sustituya al sitiado régimen actual.
En una rueda de prensa conjunta en Islamabad con el presidente paquistaní, Pervez Musharraf, Powell evitó indicar para cuándo se espera la caída del régimen Talibán, pero insinuó que podría llegar pronto, ya que el gobierno de Kabul “está sometido a enormes presiones”, no sólo militares sino también políticas.
El secretario de Estado —que luego partió a Nueva Delhi, India— aseguró que cualquier gobierno que suceda a la milicia islamista tendrá que ser “amistoso” con sus vecinos, incluso Pakistán.
Musharraf aprovechó la rueda de prensa para insistir nuevamente en que terminen lo antes posible los bombardeos a Afganistán, que se intensificaron ayer y que han levantado la ira de la población paquistaní.
El presidente paquistaní, que recibió el lunes a los enviados del antiguo rey de Afganistán, Mohamed Zahir Shah, resaltó la importancia de evitar un vacío de poder en Afganistán y crear rápidamente un nuevo gobierno estable en país vecino.
Además, Powell se centró mucho más en la futura reconstrucción de Afganistán que en la guerra actual.
Preguntado sobre la posibilidad de que miembros “moderados” del movimiento talibán entren en un nuevo gobierno, Powell respondió: “En la medida en que estén dispuestos a participar en el desarrollo de un nuevo Afganistán, en que todos estén representados, tendríamos que escucharles o por lo menos tenerles en cuenta”.
“No se les puede expulsar a otro país. No puede haber una limpieza étnica en Afganistán, después de que esto (la guerra) haya acabado, aunque desde luego se puede acabar con este régimen que ha causado tanta devastación en el país”, explicó.
Los ataques estadounidenses contra Afganistán entraron el lunes por la noche en una nueva fase con la intervención de los aviones AC-130, un aparato de ataque a baja altitud, mientras intensas reuniones diplomáticas esbozaban en Islamabad el futuro de Afganistán tras la caída de los talibán.
Estos temidos aparatos de ataque, utilizados en Vietnam y Panamá (1989), pueden golpear con gran precisión en un centro urbano. En Washington, el general Gregory S. Newbold precisó que este martes “más de cien aviones” intervinieron en los bombardeos, la cifra más alta desde el inicio de los ataques el 7 de octubre.
DISCUSIONES EN LA ONU
La ONU se lanzó en una carrera contra reloj para preparar el futuro gobierno de Afganistán, por temores a un rápido derrumbe del régimen talibán en el poder en Kabul bajo las bombas estadounidenses, indicaron el martes diplomáticos.
El representante especial de la ONU para Afganistán, el argelino Lakhdar Brahimi, tenía previsto reunirse este martes en la tarde con los 15 miembros del Consejo de Seguridad, luego de las reuniones que celebró en la mañana con embajadores de la Unión Europea (UE).
EL TEMA DE CACHEMIRA
El secretario de Estado Powell prometió a Pakistán un aumento de la ayuda económica de Washington y reconoció el carácter “central” de la cuestión de Cachemira en las relaciones entre India y Pakistán.
Powell comenzó ayer una visita oficial a la India durante la que pedirá a las autoridades de ese país que reduzcan la actividad militar en Cachemira, mientras que Nueva Delhi denunciará el terrorismo de los rebeldes musulmanes en esa región, supuestamente apoyados por Pakistán.
Cachemira está dividida entre la India y Pakistán y fue la causa de dos de las tres guerras que estas nuevas potencias atómicas y vecinos rivales han librado desde su independencia del Imperio británico, en 1947. 
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