Entrevista - Gerardo Escudero Columna: Representante en Nicaragua del Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA).
"La agricultura nica es muy dinámica"
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 | Según los análisis realizados, la actividad agrícola de Nicaragua ha venido demostrando buenos niveles de dinamismo respecto del resto de Latinoamérica, lo que a juicio del especialista aquí entrevistado, es un síntoma del gran potencial que posee el país en el ámbito productivo |
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Leslie Nicolás Lacayo leslie.nicolas@laprensa.com.ni
Con siete años de trabajar para el Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA), de origen mexicano, economista graduado en la Universidad Nacional Autónoma de México, tiene estudios de maestría y doctorado en Economía Agrícola y Planificación en Francia.
Casado con una matagalpina desde hace 14 años, tienen dos hijos, el mayor nacido en Nicaragua y el menor en Bolivia.
Se conoció con su esposa en México cuando ella al igual que él cursaba estudios en este país. Juntos emprendieron la tarea de salir de México para vincularse al trabajo de la cooperación internacional. Escudero dice tener puesto su corazón en Nicaragua y la mejor voluntad de sacar adelante al sector agropecuario del país.
Llegó a Nicaragua propuesto por la Organización Mundial para la Agricultura (FAO) con la que ya trabajaba en México en un proyecto de desarrollo agrario, que al concluirlo le ofrecieron trabajar como profesional internacional.
A Escudero le ofrecen “un menú” de países a los cuales puede ir a trabajar, sin embargo su simpatía por Nicaragua lo hace tomar la decisión de viajar a esta tierra a la que él se siente unido por una relación “muy afectuosa”.
Relata que esta relación inició en 1972 cuando el terremoto de Managua, pues aún siendo él estudiante recuerda haber trabajado con las organizaciones que enviaban ayuda a los nicaragüenses.
Cuando Escudero llegó a Nicaragua, en el período presidencial de Doña Violeta, inició su trabajo en lo que es hoy el Ministerio Agropecuario y Forestal, trabajando en el diseño de una estrategia de desarrollo agropecuario y forestal para Nicaragua, labor que desarrolló por un año.
En 1992, cuando se encontraba en Roma, Italia, fue enviado por segunda ocasión a Nicaragua para trabajar en un proyecto de financiamiento agropecuario. En esta ocasión trabajó también en la definición de un préstamo sectorial para Nicaragua, que es de donde surge lo que es hoy el Instituto Nicaragüense de Tecnología Agropecuaria (INTA), proyecto que fue apoyado por el Banco Mundial.
¿En qué año inicia su carrera y en qué país se inicia como profesional?
Eso fue en México en el año de 1978, cuando yo todavía era estudiante de la carrera de Economía, entonces surge un proyecto grande e importante que ejecutaba en ese momento en la Facultad de Economía de la universidad. Era un proyecto internacional que consistía en la identificación de las oportunidades que ofrece la transnacionalización, los antecedentes de la globalización agroalimentaria, en donde había equipos de 16 países participando. En México el equipo mexicano conformó un grupo de investigadores para ese tema y pusieron a concurso la selección de ese personaje que les faltaba.
Se hizo una especie de encuesta cruzada con profesores y con otro personal de la Facultad, y decidieron que era yo la personan que podía ocupar ese cargo. Y es ahí cuando ya me vinculo —siendo estudiante del último semestre de la carrera— a este proyecto que duró dos años.
¿Hasta que año trabaja en México y hacia dónde viaja posteriormente?
Estuve trabajando en México hasta el año 1980, después de dos años consecutivos y a la par termino mi carrera y obtengo la mención honorífica con un trabajo realizado sobre el desarrollo industrial del cacao, tesis que mereció luego ser publicada y me sirvió todo esto para poder obtener una beca a Francia, país que yo tenía interés en conocer.
Luego de haber desarrollado la maestría y doctorado en Francia regreso nuevamente a mi país, y ahí me vinculo a trabajar en el ámbito del sector público en un centro de investigaciones agrarias, en donde trabajo como director de un proyecto de organización campesina y otro de producción y comercialización de leche para pequeños productores.
Posteriormente me vinculo a una instancia de gobierno central en México, el equivalente al Ministerio Agropecuario y Forestal (Mag-For) en Nicaragua, y ahí ocupo la posición de secretario técnico de la Dirección de Desarrollo Rural, y al mismo tiempo estoy vinculado ya en ese momento como profesor en la maestría de Desarrollo Rural de la Universidad Autónoma Metropolitana de Xochimilco, en donde acompaño a 35 tesistas.
Y a partir de ahí ya me vinculo a realizar consultorías con la Comisión Económica para América Latina (CEPAL), las Naciones Unidas, y adquiero la responsabilidad de ser asesor de la Subsecretaría de Políticas y concertación de la Secretaría de Agricultura en donde desempeño la función de director de un centro de estudios y formulación de proyectos para el desarrollo agropecuario de México.
¿Cuando llegó a Nicaragua?
En ese período cuando me vinculo a la FAO en un proyecto en mi país, consistente en desarrollar una estrategia agropecuaria. Terminado este proceso de desarrollo de estrategia es que soy enviado a Nicaragua.
Después de estar dos años aquí me voy como especialista en Planificación para el Desarrollo Agropecuario a Bolivia, a uno de los proyectos quizás más grandes en el mundo ejecutados en ese entonces por la FAO, en el ámbito de las políticas y el desarrollo.
Tengo una experiencia exitosa con Bolivia al igual que con Nicaragua. Ahí en este país mi contraparte fue el Ministerio Agropecuario Boliviano, siendo mi principal tarea desarrollar una estrategia de desarrollo agropecuario para Bolivia. Estando ahí me conoce el Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA) y me hacen la oferta de vincularme a esta institución. Concluyo mi función en la FAO y me vengo al IICA, lo que significó un traslado de Bolivia a Costa Rica a la sede central, aunque mi interés principal era ser el representante del IICA en Bolivia, país que me gustó muchísimo.
¿Por qué tanto interés en este país andino?
Bueno, me encanta por su diversidad tanto geográfica como cultural y humana. Es un país de grandes contrastes. Hace mucho tiempo Humboldt dijo que Bolivia era algo así como la síntesis de la geografía humana. Es un país muy caluroso. Tiene una diversidad de clima y de gente, lo único que tal vez le haga falta es que no tiene acceso propio al mar, pero fuera de eso tiene todo, por eso me gustó mucho. Además de que como en el caso de Nicaragua —país al que adoro—, también me nació un hijo ahí (en Bolivia).
Estando ya en el IICA adquiero una carrera muy vertiginosa, porque si bien en la FAO había tenido la oportunidad de ejecutar proyectos en campo como jefe de esos proyectos, pues ahora estaba en campo y no en las oficinas centrales. En el caso del IICA también licito para la posición de representante del IICA en Bolivia y quedo en la terna y me mandan a llamar para informarme que voy a quedar en la primera posición, pero ahí mismo el director general, luego de un trabajo que desarrollo por dos meses, más bien él decide que le acompañe en todo su período. Entonces me tengo que venir de Bolivia con toda mi familia y ahí me radico en San José, Costa Rica, en donde adquiero primero la posición de asesor del director general, y luego, a los seis meses, se me da la responsabilidad de coordinar una dirección de relaciones externas, en donde asumo la dirección, que es algo así como el canciller de la institución, una de las posiciones más altas en este cargo. Me tocó manejar el tema de las comunicaciones y el de mercadeo y fungí a la vez como secretario técnico.
Después de tres años de estar de director de relaciones externas el director me confiere la responsabilidad más difícil, quizás, de la institución, que es de ser el gerente técnico de todo el IICA, ya con más responsabilidades, me quedo desempeñando esa función por más de dos años siempre en Costa Rica. De manera que fui miembro de la Junta Directiva de la institución que es la instancia de gerenciamiento más alta en donde se acompaña al director en la toma de decisiones, de manera que en siete años estuve en varias posiciones.
¿Por qué elegir Nicaragua para trabajar y por qué pensar en el trabajo directo con el campo?
Posterior a lo siete años en Costa Rica solicité salir de la sede central porque al final lo que me gusta es estar en el campo. Yo no pedía país pero quería regresar a Bolivia, sin embargo, me pidieron me quedara y estuve por siete años en la sede central.
Pero yo venía insistiendo que me dieran la oportunidad de ser representante del IICA en un país, pensando en Nicaragua esta vez. Pues hay muchas razones que me ligan a este bello país... yo pienso que Nicaragua es un país en el cual uno se puede quedar a vivir, además, que me va acercando a México de poquito a poquito, es el país de mi familia, y pienso que hay bastantes ventajas al vivir aquí, no sólo personales, sino de orden familiar, y con la experiencia adquirida en estos 20 años creo que es el mejor momento para hacer la mejor de mis contribuciones.
El sector agropecuario en Nicaragua tiene algunas limitaciones, ¿en dónde cree usted que están los mayores problemas y cómo podrían solucionarse?
Primero, quiero dar un antecedente de Nicaragua en el contexto con los demás países, pues siempre es bueno hacer estas comparaciones. Me gustaría comentar que aparte de los últimos dos años que han sido difíciles para casi todos los países —pero en el caso de Nicaragua han sido tremendos—, el efecto y la crisis son palpables en este país. Antes de estos dos años, cuando uno toma los últimos 15 ó 10 años atrás, o sea toda la década de los años 90, se va a notar que la agricultura en Nicaragua es la segunda más dinámica de todos los países de América Latina y el Caribe. Es un dato interesante de observar cómo Nicaragua, en promedio, crece dinámicamente en su agricultura, al grado de ubicarse en la segunda después de Chile, parece increíble.
Cuando usted habla de dinamismo en la agricultura nicaragüense, ¿a qué se está refiriendo?
Cuando se habla de dinamismo estamos hablando de que el Producto Interno Bruto (PIB) está creciendo y que está creciendo la inversión. Pero quiero entrar a caracterizar no sólo la situación actual, sino de hablar de esos factores de los que me estás preguntando. Sucede que si bien es cierto que ha habido un crecimiento en la agricultura y que ha sido un proceso muy dinámico. Pero aunque no tengo a mano los datos, sí te puedo asegurar que aun en estos años de gran crisis de la agricultura, que en realidad es una crisis de rentabilidad la que hay, todavía sigue creciendo muy dinámicamente la agricultura. Si uno observa los datos del PIB o del Ministerio de Agricultura en los últimos 10 años, considerando hasta el 2000 inclusive, van a ver que se está creciendo hasta en un ocho por ciento, lo que es algo inaudito a pesar de la gran crisis.
Más competitivos
Para el especialista Gerardo Escudero, representante del IICA en Nicaragua, el reto que el sector agrícola debe de retomar es el poder ser más competitivo y productivo con el fin de lograr conquistar mayores mercados.
Escudero señala que hoy en día la mayoría de los países latinoamericanos tienen como objetivo incrementar la productividad del agricultor y mejorar la competitividad de sus productos.
Para él ahí, éste es el reto. Según datos del IICA, la agricultura en Chile, por ejemplo, ha incrementado en los últimos 15 años más del 100 por ciento su productividad agrícola. Nicaragua en el mismo período lo hizo tan sólo en un cinco por ciento.
“Es decir, prácticamente hay un estancamiento de la productividad en Nicaragua, y esto es grave desde la perspectiva de un mundo global, porque el resto de países están obteniendo mayor rentabilidad y Nicaragua no”, indicó el especialista.
Según datos del IICA, Honduras en los últimos 15 años ha incrementado su productividad en la agricultura en un 46 por ciento, Costa Rica ha incrementado en casi un 50 por ciento, Panamá lo ha hecho en un 16 por ciento, México en un 15 por ciento y Brasil se ubica por arriba del 100 por ciento.
Escudero afirma que esto pasa cuando el país obtiene mayor producción a costos más bajos que aquellos que no obtienen nada. Y es de ahí de donde se desglosa la competencia en los mercados internacionales, señaló Escudero.
Uno de los problemas estructurales de la agricultura en Nicaragua es que luego de todo el período de guerra hasta el año 1990, el sector agrícola ha crecido de manera extensiva (se está abriendo la frontera agrícola), partiendo de cero, cuando Nicaragua ha sido históricamente una gran nación agrícola.
Es decir, se ha crecido cuantitativa y muy dinámicamente, eso explica en cierta razón el crecimiento de la agricultura en Nicaragua a pesar de la crisis. Lo que en cierta medida en una primera etapa resulta positivo para dar un impulso a todo el proceso de desarrollo. 
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