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MARTES 16 DE OCTUBRE DEL 2001 / EDICION No. 22523 / ACTUALIZADA 01:50 am

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No repitamos el pasado

Jaime Montealegre

En la elección nacional del próximo 4 de noviembre los nicaragüenses tenemos la opción de escoger entre dos candidatos radicalmente distintos. Me refiero únicamente a dos porque, en estos momentos, el tercer candidato no tiene ninguna posibilidad real.

Las cúpulas de los dos partidos mayoritarios que participaron en las últimas elecciones, teóricamente opuestas, han pactado. Como resultado, entre otras cosas, se nos ha cerrado el espacio político a los nicaragüenses, obligándonos a escoger entre opciones limitantes, controladas por estos dos polos opuestos, que se han atraído.

Uno de los dos partidos pactantes, el FSLN, compite en esta elección con su “Modelo Clásico”. Lo logró imponer con disciplina autoritaria a pesar de que no servía a los mejores intereses del partido, ya que entre sus filas hay mejores opciones. Ahora este candidato quiere convencernos que viene cambiado. Parece decirnos él, que si bien su carrocería es la misma, su motor y su interior vienen nuevos y mejorados, óptimos para correr en las nuevas autopistas del mundo de hoy. Como en la poesía de García Lorca, “Verde que te quiero verde”, él nos dice “Yo ya no soy yo”.

Una pregunta más bien para un psiquiatra, ¿puede alguien dejar de ser él, y casi convertirse en otra persona? Yo no quiero pasar juicio sobre eso, y mucho menos disuadirlo de su anunciado cambio. Más bien me agrada que lo haya hecho, y lo felicito por haber logrado semejante hazaña. Espero que el cambio sea sincero, y que sea legítimo, permanente y verdadero, por su bien y por el de nuestro país. Llegue o no de nuevo a la Presidencia de la República, él seguirá siendo muy influyente en Nicaragua, y la historia le reconocerá este cambio.

De lo que sí estoy seguro es que debido a la carga pesada de su pasado, él asusta y atemoriza a mucha gente. Si ver venir la vieja carrocería da temor, más aún la idea de montarse en ese carro, y confiarle vida, familia, y pertenencias. Aquí en Nicaragua parece que mucha gente cree que él ha cambiado; sin embargo, importa mucho tener en cuenta que fuera de Nicaragua ese cambio es más difícil de creer, por eso si él llega al poder, su pasado afectará de nuevo nuestro presente. La confianza es clave en una economía de mercado, y con su regreso al poder esa confianza sufrirá de forma importante. En la situación en que se encuentra la economía de Nicaragua, y la del mundo entero, esto puede ser muy serio. Su pasado afectará de nuevo nuestro presente.

La cúpula del otro partido, el PLC, no pudo salir con su “Candidato Clásico”. Evidentemente no por falta de ganas,, ya que éste ya se declaró candidato para el 2006, y quiere salir ya a debatir con el candidato clásico del otro partido. Tampoco pudo salir con una versión similar. Con todos los escándalos frescos, y con nuevos apareciendo cada semana, podían perder la elección, incluso dentro de su propio partido. El hecho es que algo se les salió de las manos, porque su candidato es de otro modelo y de otra marca.

Creo que en vista de nuestra historia, en Nicaragua tenemos muchas razones para estar felices de tener en estas elecciones a un candidato que, a través de las obras de toda su vida, nos ha demostrado que es honesto y capaz. En nuestra historia no hemos tenido muchos presidentes con ambas características. Enrique Bolaños no tiene que convencernos diciéndonos “Yo ya no soy yo”. Él más bien nos dice “Yo soy yo, y no me parezco a nadie”. Al buen entendedor pocas palabras. Todos sabemos a quien dice él que no se parece. La verdad es que no se parece en nada al candidato clásico que no pudo representar a su partido. No se parece ni físicamente, ni en su forma de ser, ni en su forma de pensar, ni en su forma de actuar.

Nicaragua ha sido engañada demasiadas veces. Yo no creo que Enrique Bolaños nos va a engañar o a defraudar. Yo no creo que él va a dejar de ser él para convertirse en algo distinto. Enrique tiene una trayectoria pública muy larga. Ha sabido mantener sus valores, principios y actuaciones a través de muchos años. Aunque con carrocería vieja, Enrique Bolaños no necesita cambiar ni de motores, ni de interior, porque siempre han sido de la mejor calidad.

Creo que ante estas opciones la decisión es fácil, recordemos que “aquellos que no aprenden del pasado están condenados a repetirlo”.

El autor es P.L.D.C. en Economía, Universidad de Chicago  
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