Declaran culpable a quien mató a su mujer en Costa Rica
 | Leonel Poveda se vino a Nicaragua después que asfixió a su cónyuge con sus medias de vestir |
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Juan C. Sarmiento COLABORADOR/MATAGALPA sucesos@laprensa.com.ni
Un jurado de conciencia declaró culpable del delito de parricidio en contra de su esposa costarricense, a Leonel Poveda Palacios, quien fue procesado en ausencia por encontrarse huyendo de la justicia, tras haber cometido el crimen el pasado 8 de mayo.
Cuando Poveda Palacios dio muerte a su esposa, Ana Lorena Ledesma Corrales, residía en San Francisco de Heredia, Costa Rica, lugar de donde huyó hacia Nicaragua, su país de origen, en un intento de evadir la justicia.
Los miembros del jurado escucharon a las partes y, finalmente, dieron a conocer su veredicto de culpabilidad, ante unos 50 curiosos y conocidos del acusado que se presentaron al edificio judicial.
MUERE POR ASFIXIA
Aparentemente, Leonel y su esposa Ana Lorena tenían pocos días de haberse separado, pero éste regresó nuevamente a su casa y sostuvieron una acalorada discusión. En el expediente consta que Poveda tomó las medias, con las que asfixió a su esposa.
Una vez que las autoridades judiciales de Costa Rica se enteraron del crimen y presumieron que Poveda Palacios huyó hacia Nicaragua, se pusieron en contacto con sus homólogos de Matagalpa a través de las instancias correspondientes, lo que permitió que el caso fuera llevado por el Juzgado Primero de Distrito del Crimen.
En el mismo mes de mayo, la titular del mencionado Juzgado, Karla Emilia Sáenz, ordenó la captura del acusado, al tiempo que lo fulminó con auto de segura y formal prisión, gracias a las pruebas aportadas por el sistema judicial costarricense.
Para esos días, Poveda Palacios se encontraba en la casa de sus familiares en su natal Ciudad Darío, pero al parecer fue alertado de su situación y se fugó.
El crimen que se le achaca en Costa Rica a Poveda Palacios fue tipificado como Asesinato en Primer Grado, pero en Nicaragua lo juzgaron por Parricidio, tipificación con que se juzga en este país a las personas que terminan con la vida de un hijo, hermano, padres o cónyuges.
Debido a que durante el proceso el acusado no nombró defensor, la jueza Sáenz nombró de oficio al abogado Julio Ruiz Quezada. Por parte del Estado, la parte acusadora estuvo a cargo del también abogado Gerardo Medina, funcionario de la Procuraduría de Justicia.
Mediante las testificales registradas en el expediente se dice que sobre el cadáver de la señora Ana Lorena Ledesma Corrales, había una nota escrita aparentemente por Leonel Poveda Palacios, en la cual le hablaba del amor que supuestamente le profesaba. 
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