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LUNES 15 DE OCTUBRE DEL 2001 / EDICION No. / ACTUALIZADA 09:30 am

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Berrinches infantiles cómo controlarlos

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.No tienen que ver con problema neurológico, psicológico o de personalidad, sino de educación. Los padres deben enseñar límites a los niños, sin violencia ni rigidez, pero sí con firmeza y coherencia, dice especialista

 

Milagros Sánchez Pinell
milagros.sánchez@laprensa.com.ni

Gritan, lloran y hasta se tiran al suelo. Éstas son algunas de las actitudes muy frecuentes en niños y niñas, quienes ante la negativa de los padres por complacerlos en determinado capricho, recurren para lograr su infantil objetivo a “hacer lo que ellos y ellas quieren”.

“Es puro berrinche”, es la expresión típica de los adultos al ver las reacciones de los infantes, las que son, en algunos casos, castigadas con un “buen fajazo”, en tanto otros padres son criticados por la actitud “blandengue” al dejarse “chantajear” por su pequeño o pequeña.

El pediatra nefrólogo, Cristian Urbina Jiménez, dijo a la Revista de LA PRENSA que cuando los “berrinches” se dan más de lo esperado, muchos padres no saben qué hacer porque piensan que el infante es nervioso, tiene un problema neurológico, psicológico o que es simplemente parte de su personalidad.

”A veces los padres no piensan que lo más probable es que el niño o niña necesita una adecuada enseñanza de límites, sin violencia ni rigidez, pero sí con firmeza y coherencia”, manifestó.

GOLPES NO SOLUCIONAN PROBLEMA

El especialista dijo que la presencia de berrinches, rabietas, crisis de llanto, es habitual en niños pequeños desde un año y medio hasta los 3 a 4 años de vida.

Para evitar el enojo descontrolado de los pequeños, explicó que las nalgadas o palmadas no solucionan en nada la situación porque hay que recordar que quien pega a un niño está enseñando a ese niño a pegar.

“Hay que entender que estos patrones de conducta se relacionan con la época de vida del niño, en la cual se siente más independiente, con deseos de autonomía y marcado egocentrismo. Se dice que a dicha edad están en plena etapa del desarrollo del ego (yo) y del negativismo (todo o casi todo es no)”, explicó.

EVITE CREAR UN MAL HÁBITO

Urbina expresó que conocer la psicología infantil es de capital importancia para realizar un buen manejo de los primeros episodios de berrinches, que ayuden a controlar esta situación y así evitar el crear un mal hábito si se produjeran nuevamente.

Indicó que en la aparición de estos episodios, intervienen además de la personalidad del niño y los cambios que en él se generan, otros factores como la sobre protección, una disciplina estricta y rígida, el cansancio de los padres, impaciencia y mal humor, los cuales se deben trabajar con el objeto de modificarlos.

“Es muy importante que los padres mantengan una actitud coherente y constante, debiendo estar entre sí de acuerdo con el manejo del infante con berrinches y rabietas. La actitud que asuman los padres en esos momentos es fundamental, ya que dependerá en gran parte cómo el niño se comporte en el futuro”, aseguró.

Urbina recalcó que no hay que responder con agresión, ni perder los estribos, ya que esto genera más inseguridad en el niño y por consiguiente persistencia del problema. Además los niños imitan estas actitudes de violencia (tirar objetos, pegar a otros niños, etc.)

CONTROL Y FIRMEZA

El pediatra nefrólogo, Cristian Urbina Jiménez, recomendó a los padres, antes que nada, no perder el control de la situación, manteniendo la calma. “Con padres controlados y tranquilos, los niños seguirán el ejemplo”.

Además en el momento del episodio (berrinche infantil), es correcto mantener una actitud de indiferencia, ya que a pesar de los intentos de hablarle al infante no escuchará nada ya que su llanto no se lo permite.

Otro aspecto necesario es mostrar firmeza (no dureza ni rigidez) que contenga al niño o niña darle el tiempo y lugar para que se recupere, tomando en cuenta que si la situación se revierte es importante no concederle lo que quería previamente.

Recomendó dar la oportunidad de elegir actividades u opciones que sean aceptadas por los progenitores. “De este modo el niño con deseos de autonomía, pero que aún no sabe de su manejo y control, no se sentirá impotente, atenuando así sus sentimientos de frustración”.

Además sugirió que si usted desea chinearlo, brindarle seguridad y afecto una vez pasado el episodio puede hacerlo, pero no recompensarlo con “premios” (caramelos o juguetes) si se porta bien porque esto ayuda a confundir al niño creando un círculo vicioso de berrinches como sinónimo de premio.  
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