Nada Personal
¿Es tan grande Centroamérica?
Douglas Carcache douglas.carcache laprensa.com.ni
BARCELONA.— el istmo centroamericano es grande, no sólo por su territorio, sino por su riqueza natural y su diversidad cultural. Su problema es que lo conocen poco en Europa, cuando de turismo se trata, y superar esa desventaja es el mayor reto de los países de la región que se han unido con el propósito de atraer turistas europeos.
Con la frase “Centroamérica: Tan pequeña... Tan grande”, los rectores del turismo de las siete naciones del istmo, se lanzaron este mes a la conquista de los viajeros de Europa, que se caracterizan por gastar mucho y por ser más exigentes con el servicio.
Sin embargo, en las vitrinas de las agencias de viajes europeas, de Centroamérica sólo existe un vestigio: “Costa Rica, paraíso natural”. Después, los destinos más cercanos a la región, que aquí ofrecen, son República Dominicana y Cuba.
Será difícil abrirle mercado al turismo centroamericano en Europa, pero vale la pena empezar ahora, a pesar del conflicto que amenaza al mundo y la recesión del turismo internacional por temor a los atentados terroristas.
Tarde o temprano la vida volverá a la normalidad. Los europeos, japoneses y norteamericanos querrán vacacionar otra vez fuera de sus territorios, y las ofertas turísticas que estén bien organizadas y proyectadas podrían ocupar posiciones de ventaja. ¿Por qué no Centroamérica?
Lo interesante de la propuesta centroamericana es su integralidad, porque los países del área se dan la mano, a pesar de que unos tienen mejor infraestructura que otros, para brindar un recorrido variado y exclusivo, desde las aldeas Cunas en Panamá hasta las Mayas de Quetzaltenango en Guatemala.
“Nicaragua no tiene menos biodiversidad que Costa Rica, pero Costa Rica se vende a nivel mundial como el gran salvador y museo vivo de biodiversidad”, me dijo una vez el director de la Escuela Zamorano de Honduras, Keith Andrews.
Es cierto, pero con la crisis económica que ronda Centroamérica tras el fracaso de las exportaciones agrícolas tradicionales, como el café, estas naciones deben olvidar las competencias inútiles entre sí y juntar sus fortalezas para resurgir. De lo contrario se hundirían de forma individual.
La unión del istmo, para competir en el mercado mundial, también exige más responsabilidad de las autoridades de cada país, porque deben empeñarse en proteger y restaurar el ambiente, ya que sin bosques, sin suelos y sin fuentes de agua, el turismo también muere.
La tendencia en Nicaragua, por ejemplo, es utilizar los recursos naturales sin reponer lo extraído del suelo, y por eso muchos ríos han quedado sólo en la memoria de quienes los conocieron.
Al apostar al turismo, habría incluso que restaurar los cultivos de hortalizas y granos, para suplir al mercado de frutas y verduras de buena calidad, además de comidas a base de maíz, porque lo más grande de Centroamérica está en su cultura. 
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