Talibán se acerca a prensa extranjera
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 | Muestran afectaciones de bombardeo en zonas residenciales pero continúan restricciones |
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Varios jóvenes celebran el cumplimiento de sus pruebas, que incluyen ocho años de estudios de las creencias musulmanas, para ingresar a las filas del Talibán. |
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AFP
ISLAMABAD.-La milicia islamista de los Talibán, en el poder en Kabul, invitó este fin de semana a varios equipos de televisión extranjeros a filmar los daños causados por un bombardeo en el pueblo de Kadam (Este), donde afirma que más de 200 civiles murieron, pese a estar prohibida la televisión en Afganistán.
Lo paradójico de la situación es que los afganos nunca podrán ver estas imágenes, ya que el molá Mohammad Omar, el líder supremo de los Talibán, prohibió todos los televisores en el denominado Emirato Islámico de Afganistán. Las fotografías de seres humanos también están prohibidas.
Como cada Ley tiene excepciones, los Talibán se dieron cuenta de que los medios de comunicación extranjeros, principalmente los canales de televisión, podían ser útiles para incentivar la solidaridad musulmana y causar conmoción a nivel internacional, al mostrar las consecuencias de bombardeos estadounidenses contra objetivos civiles.
Oficialmente, todos los extranjeros, incluidos los periodistas, recibieron orden de abandonar Afganistán en la semana que siguió a los atentados del 11 de septiembre.
El corresponsal del canal noticioso CNN, que intentó permanecer en Afganistán después de esas fechas, también tuvo que abandonar el país, dos días después que sus compañeros y de los empleados expatriados de las agencias humanitarias.
En Afganistán, sólo quedaron los corresponsales del canal árabe Al-Jazira, considerado como el “CNN árabe”, que centró la atención internacional con la difusión de un video de Ossama Bin Laden —el principal sospechoso de los atentados contra Estados Unidos, radicado en Afganistán desde hace cinco años—, así como imágenes de la destrucción causada por los bombardeos.
La frustración de no poder informar de lo que ocurría en el terreno, en Afganistán, llevó a algunos periodistas occidentales a intentar entrar clandestinamente en el país desde el vecino Pakistán, poniéndose una burqah, el vestido que tienen que llevar obligatoriamente las mujeres afganas y que las cubre de la cabeza a los pies.
La milicia islamista de los Talibán detuvo a dos periodistas. La británica Yvonne Ridley (Sunday Express) fue expulsada del país tras diez días de detención. El francés Michel Peyrard (Paris Match) fue procesado por espionaje, delito que puede ser condenado con la pena de muerte en Afganistán.
El viernes pasado, los Talibán cambiaron de actitud, y su embajada en Islamabad invitó a media docena de periodistas a filmar el pueblo de Kadam, donde los bombardeos estadounidenses habrían causado la muerte de 200 personas.
Al-Jazira, que acudió dos días antes al lugar, tuvo la primicia de las imágenes.
El diplomático, que reiteró varias veces que no podía expresarse en inglés, emplea a un intérprete, pero ya ofreció una entrevista en inglés, en directo, a CNN.
“Mañana por la mañana (ayer domingo), les mostraremos la destrucción y los daños causados por los crueles ataques de Estados Unidos”, declaró Zahif el sábado.
Los periodistas invitados oficialmente son los primeros que entran en Afganistán desde el inicio de los bombardeos, la semana pasada.
Su viaje por el este del país les permitió comprobar que no había refugiados en las carreteras y que los Talibán mantenían cierta serenidad.
Al llegar por la noche a Jalalabad (Este), una ciudad a 40 km del poblado de Kadam, observaron cómo algunos Talibán bailaban y reían, mientras las explosiones hacían temblar las ventanas del hotel donde se alojaron.
MÁS SEVERIDAD CONTRA EE.UU.
El jefe de los Talibán, molá Mohammad Omar, prometió a Estados Unidos “una lección más severa” que la infligida a los soviéticos, en una entrevista publicada ayer por el diario saudí Al Watan.
“Es cierto que no hemos comenzado la verdadera batalla contra Estados Unidos a causa de su superioridad tecnológica”, declaró el jefe de los Talibán, gobernante en Kabul, en una entrevista realizada telefónicamente.
“Pero con la voluntad de Dios no los vamos a recibir con flores”, añadió.
“Van a tener una lección más severa que la dada a los rusos”, que se retiraron militarmente de Afganistán en 1989 bajo los golpes de la resistencia afgana, afirmó el molá Omar.
También reiteró la negativa de los Talibán a entregar a Estados Unidos al jefe islamista Ossama Bin Laden, principal sospechoso de la organización de los atentados del 11 de septiembre.
El jefe de los Talibán desmintió que miembros de su familia hayan muerto en los bombardeos contra Afganistán, pero reconoció que su casa había sido destruida. 
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