Riego versus hambre
Carol Munguía CORRESPONSAL/CHINANDEGA economia@laprensa.com.ni
Adquirir sistema de riego y diversificar los cultivos es la estrategia que sugieren productores de Chinandega, que enfrentaron el reto de los constantes fenómenos naturales que sufrió el Occidente del país.
Para Pedro Madriz, productor de la comunidad de “La Joya”, no representó problemas que su finca de tres manzanas de extensión esté asentada en una microzona con condiciones desfavorables para la agricultura.
“Gracias a la asistencia técnica y capacitación de Setagro/Kellogs, emprendí una parcela de riego de unos 1,000 metros en la que pude plantar y cosechar al menos variedades de legumbres y hortalizas para el sostenimiento familiar”, indicó.
Este organismo capacitó a 600 productores de todo el país para que instalen sistemas de riego en sus fincas. “Recuperar la finca ecológica es la alternativa para evitar la hambruna entre el campesinado”, sugirió Luis Bravo Venerio, director de la empresa de servicio que está auspiciado por la firma Kellogs, que impulsa proyectos de nutrición y capacitación en el Occidente del país, desde 1998, donde se han invertido más de 131 mil dólares.
El costo de las instalaciones oscila entre los 100 y 170 dólares, y permiten al pequeño y mediano productor la diversificación del área, el equilibrio ecológico y atraer a los insectos benéficos para un balance del ecosistema.
Entre los logros de tal inversión se manifiesta el relevo del cultivo, la introducción de las leguminosas y el mejoramiento del suelo, elevando la capacidad de productividad de una pequeña finca.
“Hemos podido sostenernos en estos tiempos difíciles”, dijo el campesino quien observa los fracasos de los productores agrícolas de la zona y recomienda que el mini riego es la mejor forma de sostener la alimentación de la familia.
UNA BUENA EXPERIENCIA
Gerardo González, de 39 años y originario de Puerto Morazán, encontró otra forma para enfrentar las adversidades de la naturaleza. Con la ayuda que prestó Plan Internacional de Nicaragua, el campesino sembró manzana y media de sandía hace dos meses, para producirse en la época que desaparece la fruta del mercado local.
Unos 474 productores de 26 comunidades de Puerto Morazán y Chinandega se benefician de la ayuda del organismo CLUSA y Plan Internacional, que se invierte en fondos revolventes, créditos y huertos familiares para el campesino que no tiene acceso al crédito. 
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