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LUNES 15 DE OCTUBRE DEL 2001 / EDICION No. / ACTUALIZADA 09:30 am

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Sin aplastar, Tyson ganó esforzándose
¿Y qué queríamos?

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Mike Tyson descarga toda su furia, arrinconando contra la esquina al danés Brian Nielsen.

 

Edgard Tijerino M.
edgard.tijerino@laprensa.com.ni

Los expertos, no quedaron satisfechos con lo visto de Mike Tyson el sábado en Dinamarca. Yo sí lo estoy. Vi a un Tyson excedido de peso, trabajando horas extras en el esfuerzo desplegado, ganando sin demoler, a un valiente, terco, resistente y poco hábil Brian Nielsen... Me pareció bien en este nuevo despegue.

Pretender ver lo mejor de Tyson, a los 35 años, obeso, tratando de ajustarse, y en su primera pelea seria después de sólo 13 rounds en los últimos 36 meses, no tenía soporte lógico.

Recuerdo cuando regresó Alí, primero contra Quarry y después ante Bonavena en 1970. Nada que ver con aquel púgil flexible, preciso, desconcertante, agobiante... Sin alcanzar el estado atlético requerido ni trabajar lo suficiente en sus recursos técnicos, Alí se precipitó hacia aquella pelea con Frazier en el Garden, en marzo del 71.

A la inversa de Alí con Bonavena, Tyson era más corto de brazos y más pequeño de estatura que Nielsen, quien se mostró huérfano de habilidades, pero tan consistente recibiendo como el argentino... Además, en ese momento Alí era mucho más joven que el Monstruo Mike de hoy.

A lo largo de seis asaltos, el Ex-Triturador sudó mucho mientras atacaba sin tregua a Nielsen, a quien derribó en el tercer asalto, cuando dio la impresión de acelerar las acciones.

Era natural que se viera lento. No ha sido Tyson un hombre atrapado por la vocación ni un esclavo del Gimnasio. Entrenó, pero dosificándose seguramente, consciente de estar atravesando por una primera etapa. Luego, su velocidad de ejecución no podía ser llamativa ni muy precisa.

Alí nunca debió enfrentarse a Frazier en el 71, pero se atrevió y perdió... Tyson debe estar claro que necesita unas cuatro peleas más en el 2002 para retar a Lewis o Rahman... Su cuarta pelea debe ser contra alguien como el envejecido Holyfield o John Ruiz, para poder realizar una correcta evaluación de sus posibilidades.

“No fue tan fiero”, escribió Ron Borges, y eso indica que Tyson supo manejarse en este retorno, después de aquella oscura victoria sobre Golota hace un año... Se controló emocionalmente, acortó distancia para trabajar al cuerpo con ganchos y elevarlos en busca de la mandíbula de Nielsen.

“Necesita más poder”, dice Wallace Mathew... Cierto, pero para lograr eso necesita mejorar sus movimientos y obtener mayor precisión. Eso es parte de un proceso evolutivo... Mientras Tyson no consiga que sus piernas lo lleven con prontitud hacia puntos que le permitan fabricar ángulos favorables en la distancia apropiada, el poder no hará su reaparición.

¿Y qué queríamos?... Que un hombre que ha permanecido en el mar de las calamidades, súbitamente se presentara en plenitud de forma, con los ajustes necesarios, ensayando aquellas descargas electrizantes... Imposible, amigos.

Es más, puede que Tyson no vuelva a ser “El Monstruo” que conocimos, pero como anda el peso pesado, sin precipitarlo innecesariamente hacia riesgos, debe convertirse nuevamente en un retador temible para cualquiera.  
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