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LUNES 15 DE OCTUBRE DEL 2001 / EDICION No. / ACTUALIZADA 09:30 am

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Ramón Mendoza, profesor y cronista deportivo
Entre la dicha y el drama

Foto  
.El profesor Ramón Mendoza, una institución en Somoto

 

Hijalmar Padilla
hijalmar.padilla@laprensa.com.ni

El profesor Ramón Mendoza, como sencillamente le dicen en Somoto, tiene muchos pretextos para aborrecer a la vida.

Empero, los trágicos fallecimientos de sus hijos Socorro Ernestina y Augusto César, más bien parecen haber fortalecido su espíritu.

“A pesar de todo doy gracias por haber nacido en un hogar bien unido, con unos padres bellos y también por tener un lindo hogar con una gran esposa y excelentes hijos”, dice con resignación sobre su concepción existencial.

Ramón Ignacio Mendoza Herrera, de 56 años de edad, es educador y cronista deportivo de los virtuosos.

Líder de una ejemplar familia somoteña acaba de recibir otra bofetada del destino.

Primero en 1992, la menor de sus cuatro retoños, Socorro Ernestina, murió fatalmente atropellada por un vehículo cuando el futuro le sonreía y apenas cumplía los ocho añitos edad.

A inicio de septiembre pasado, el segundo de su cuarteta, Augusto César, pereció en circunstancias insólitas mientras jugaba un partido de fútbol.

“Qué cosas: mi hija murió arrollada... ¿quién muere así en una ciudad tranquila como Somoto, donde los carros casi ni corren? Después le tocó a Augusto César, increíblemente en un partido de fútbol”, sostiene al tratar de encontrar una explicación a su desgracia.

NO TODO ES LÓBREGO

El profesor Ramón Mendoza es todo un personaje en Somoto. Y no por “chiripa”.

Desde hace 30 años se dedica a producir valores para la Patria a través de su habilidad pedagógica que niños y viejos veneran casi con religiosidad.

Él junto a su esposa, Blanca Nubia Arauz, se han dedicado a ejercer el magisterio bajo la licenciatura en Ciencias de la Educación.

Al profesor Mendoza se le contempla con altura por su ponderación en el manejo del lenguaje y por su envidiable bagaje cultural, sobre todo con visible fineza en la literatura.

Deportivamente es un periodista de vieja data, mucha consistencia y de múltiples reconocimientos.

De vez en cuando es objeto de variados homenajes destacando el que en 1995 le rindieron los Amigos de Somoto, tras cumplir 27 años en la narración deportiva.

Su carrera como cronista deportivo inició en 1968 durante una transmisión beisbolística con una Radio de Estelí.

Trabajó en Radio América de Honduras codeándose con el destacado periodista deportivo catracho, César Quezada.

Integró el staff de Radio Corporación en el inolvidable Campeonato Mundial de Béisbol Aficionado en 1972.

Desde entonces no se ha separado del oficio hasta convertirse al presente en voz preferida en la zona norte del país, en especial cuando narra fútbol.

“Aprovechando la ‘fútbol manía’ que impera por estos lados, describo fútbol hace cuatro años. Pero mi fuerte es el béisbol, aunque también le hago al boxeo”, sostiene.

A FONDO CON EL PROFESOR MENDOZA

¿Por qué profesor y cronista deportivo?

“Por vocación de maestro y también de deportista. No fallo en nada, en lo que podría llamar oficios compartidos”.

Veintisiete años de casado... ¿El secreto?

“Creo que es por la tranquilidad de Somoto, el ambiente pueblerino”.

¿Otro personaje de su admiración?

“El padre Fabreto, por su corazón y filantropía. Me impresionó como un digno émulo de Jesucristo”.

¿Cómo lo miran en Somoto?

“Mejor que con palabras con las obras, a como demostró su cariño la población cuando falleció Augusto César. ¡Cómo se desbordó la gente, cómo se solidarizó!”.

¿A qué se debe?

“Bueno, una razón es que como maestro me quieren mucho y la otra es Augusto César. Él tenía un don impresionante para captar amistades. Hay gente que todavía lo llora”.

¿A qué límite la dureza de la vida?

“Ciertamente impactos muy grandes, al grado de considerar que hay golpes como del odio de Dios. Sin embargo, después he encontrado alivio leyendo materia religiosa. Yo aconsejaría asumir como propio el drama de los otros. De modo que en la medida que se asume el dolor ajeno, el propio se va menguando”.

¿Cómo describiría los golpes recibidos?

“Algo terrible como para colapsar toda la estructura humana. Pero, cuando uno está asentado sobre cimientos de la solidaridad de un pueblo no se cae. Eso fortifica en medio del dolor”.

¿Difícil creer lo que le ha ocurrido?

“Sí, de repente me he sentido como el personaje de una tragedia griega que siempre desemboca en una catástrofe. Sin embargo, después hay un sentimiento de solidaridad tras lo que ha pasado. Se fortalece la autoridad moral para respaldar a alguien en igual situación”.

¿Un sacrificado por el destino?

“Al principio lo he sentido así, pero al final debe haber una esperanza, una recompensa”.

Y así debe ser.

PERFIL

Nombre: Ramón Ignacio Mendoza Herrera

Edad: 56 años

Ocupación: profesor y cronista deportivo

Hobby: escuchar música del recuerdo

Personajes: Gabriel García Márquez, Jorge Luis Borges, Rubén Darío y Roberto Clemente

Aspiraciones: ver a sus hijos formados, Blanca Segovia y Gabriela Jacinta

Semblanza: poeta y animador de programas musicales radiales, Ramón Mendoza además preside la Asociación de Cronistas Deportivos de Madriz  
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