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DOMINGO 14 DE OCTUBRE DEL 2001 / EDICION No. 22521 / ACTUALIZADA 1:00 am

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Rafael Solís: Magistrado de la Corte Suprema de Justicia
Gane quien gane hay que negociar

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.El doctor Rafael Solís no sólo es uno de los llamados “hijos del pacto”, sino también uno de sus artífices. Ahora es Magistrado de la Corte Suprema de Justicia, institución que vive una crisis que Solís niega que sea consecuencia de la negociación que hicieron liberales y sandinistas. Sin embargo, asegura que en el próximo gobierno “hay que desmontar el pacto”, y para ello es probable que Daniel Ortega esté de nuevo sentado frente a Arnoldo Alemán o Enrique Bolaños.

 

Fabián Medina
fabian.medina@laprensa.com.ni

La Corte Suprema vive una de sus peores crisis. De un lado los magistrados liberales y del otro los sandinistas. Un campo de batalla. El doctor Rafael Solís, uno de los gladiadores de toga, no cree que la crisis se origine en la distribución de cargos que se hicieron sandinistas y liberales en la negociación que popularmente se conoció como “El Pacto”.

Solís, no sólo resultó magistrado de esta negociación, sino que fue uno de sus principales negociadores.



¿Cuál cree usted que es el origen de esta crisis que pasa la Corte Suprema de Justicia?

“El origen es la fuerte injerencia que tiene el Poder Ejecutivo en la Corte, a través de magistrados que son... muy cercanos al jefe del Ejecutivo, el Presidente de la República. El hecho de que la Corte se hubiera ampliado de 12 a 16 magistrados no creo yo que sea la causa de este problema, porque lo que se trató más bien, en ese momento, ante la imposibilidad de hacer una reforma de otra naturaleza, fue ampliarla para buscar cómo hubiera un poco más de independencia”.

“Hasta hace poco se había trabajado, diría yo, a pesar de todas las presiones, con mayor celeridad: se aumentó el número de sentencias en la sala constitucional el año pasado, y se trató de dejar fuera este tipo de presiones. Ahora, en el caso de Enitel, se cayó todo el trabajo, porque hubo actuaciones de parte de un grupo de magistrados que fueron al margen de cualquier norma constitucional, legal, para efecto de hacer convocatoria... Los magistrados que eran afines al gobierno tuvieron una posición de sumisión a ese tipo de intereses e ignoraron a magistrados que no tenemos ese tipo de vínculos con el gobierno”.



Pero no sólo la Corte ha caído en crisis. También el Consejo Supremo Electoral... ¿No es más bien la elección y composición de estas instituciones la que está provocando las crisis?

“Es que el gobierno ha impulsado una política de arrasar con los poderes del Estado. El Presidente ha hecho, por todos los medios posibles, cómo sus decisiones sean aceptadas en estos dos poderes. Si vos ves, la crisis que pasó el Consejo Supremo Electoral por la falta de quórum, fue porque quería imponer la inhibición del doctor Alvarado. Al final la impusieron con un costo político alto si querés, pero una inhibición fuera de todo argumento legal. Una barbaridad. El problema del Consejo no fue la falta de quórum, sino que lo obligaron a sacar una sentencia monstruosa para eliminar a Alvarado. Aquí han querido hacer lo mismo”.

“El interés del Frente Sandinista en esas negociaciones era reformar el aparato electoral y buscar cómo tener una presencia ahí para garantizarse que no le hicieran fraude a la hora de las elecciones. Los liberales fueron los que plantearon la cuestión del Poder Judicial. El doctor Alemán sentía que no tenía magistrados estrictamente liberales dentro de la Corte, si no que había mucho magistrado independiente, que aunque había votado con él no era de su grupo más cercano”.



¿Cuál es la correlación de fuerza que hay ahora en la Corte?

“Con la venida del doctor (Iván) Escobar Fornos yo diría que hay ocho magistrados que tienen una identificación clara con el PLC, seis magistrados que tienen identificación con el sandinismo, un magistrado que ha sido socialcristiano, que ha tenido posiciones independientes, aunque últimamente ha estado coincidiendo con nosotros, el doctor (Julio Ramón) García Vílchez, y un magistrado independiente, como el doctor (Guillermo) Vargas Sandino, que aunque provino del liberalismo mantiene distancia con ellos. Todavía, a pesar de todos los esfuerzos que ellos (liberales) han hecho, no tienen mayoría clara en la Corte, no obstante, quieren reformar el quórum, y quieren politizar el Poder Judicial”.

“Yo, aunque provengo de esas filas, y sigo siendo sandinista, mi actuación ha estado en la Corte enmarcada dentro de la Constitución y las leyes. Y aunque ganara el Frente no conviene cambiar el quórum. Porque nosotros estamos seguros de que el triunfo electoral va a ser para Daniel Ortega, y eso va a significar en seis o siete meses tener una mayoría de magistrados en la Corte Suprema. Pero no le hace bien al país ni al Poder Judicial ni a la Corte, porque sería profundizar un proceso de politización que es lo que no se quiere”.



Pero lo que la población piensa no es eso, sino que el PLC y el Frente Sandinista se repartieron los cargos.

“Pero eso ha sido producto de una propaganda antipacto que se ha hecho, desde que el pacto comenzó a discutirse. Se presentó como que era una repartidera de cargos, y al menos de parte del sandinismo era una defensa de los pocos espacios que tenía para poder mantener el equilibrio en este país”.



A usted se le atribuye la siguiente frase: “Vine a defender los intereses de mi partido”.

“Esa frase siempre la han sacado de contexto. Estábamos hablando de los casos de la propiedad, en una entrevista que me hizo el Canal Dos, y yo dije: En todo lo que tiene ver con la propiedad yo voy a ir a defender los intereses populares, los intereses del sandinismo y los intereses que nosotros defendimos y que con mucho orgullo sigo defendiendo”.



¿Usted no se siente parte de la crisis que pasa el Poder Judicial?

“La crisis la provocó la doctora Josefina Ramos”.



¿Qué responsabilidad tiene el doctor Rafael Solís?

“Yo tengo la responsabilidad para con las personas que me han electo aquí como magistrado, que responde a su vez a los intereses del pueblo de Nicaragua. Y esa responsabilidad sí la voy a defender. Si yo siento que, efectivamente, en el caso como éste que ha provocado la crisis, se procedió de una manera incorrecta, por mucho que me vayan a atacar diciendo que mi posición es partidista, o es sandinista, no me van a hacer retroceder”.



Mi pregunta es más general: ¿Qué responsabilidad asume el doctor Solís en el descrédito que carga la Corte?

“Yo siento que he hecho —y ahí están mis sentencias, ahí están mis votos disidentes, cuando he votado a favor—, siento que he hecho lo correcto desde que vine a la Corte Suprema de Justicia. Así me siento. Con mi conciencia tranquila. No hay una sola sentencia que yo sienta que haya firmado por interés partidista en contra de la Constitución y en contra de las leyes. Ahora, que me sienta orgulloso de ser sandinista, eso es cierto también. Lo sigo siendo”.



Es que usted no sólo es un magistrado sandinista, sino del grupo llamado “hijos del pacto”.

“Nada tiene que ver eso. Nada. ¿Qué tiene que ver eso? Porque hayas venido por un acuerdo político... ¿Y los otros cinco magistrados, por qué vinieron? ¿Y los anteriores? Mientras los nombramientos se hagan en la Asamblea Nacional a partir de las propuestas de la bancada van a seguir siendo políticos. Habrá que idear algún mecanismo en el futuro, para que los magistrados de la Corte vengan del Poder Judicial, una vez que esté la Ley de Carrera Judicial aprobada, independientemente de cualquier vinculación política que tengan estos magistrados. Nosotros propusimos eso en las pláticas. Que despolitizáramos el Poder Judicial. Todo eso lo rechazaron los liberales. Esa es la realidad. ¿Qué querés? ¿Que dijéramos no, que los cuatro magistrados sean liberales para acabar con el Poder Judicial de viaje?”



¿El vencimiento del período de algunos magistrados va a cambiar las cosas en el Corte?

“Faltan nueve meses para esos nombramientos. Son en julio de 2002, es importante porque son cinco magistrados, donde se puede hacer un esfuerzo para buscar a personas que provengan del Poder Judicial. A lo mejor habrá algunos que provengan de un partido político, porque tampoco vas a encontrar cinco abogados totalmente asépticos en este país”.



¿Ustedes van a insistir en algún castigo para la doctora Josefina Ramos?

“No, porque no se trata de eso. Estamos esperando que rectifique. Yo no. Ya tomé mi decisión respecto a ella. Se lo he dicho públicamente: no la reconozco como presidenta hasta que no rectifique, y también se rompió una amistad de muchos años, porque ella trabajó conmigo en el Consejo de Estado y en la Asamblea Nacional por once años, del 79 al 90. Es decir, había una amistad vieja. Ella la irrespetó”.

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