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LUNES 8 DE OCTUBRE DEL 2001 / EDICION No. 22515 / ACTUALIZADA 12:40 am

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Conductor se salvó porque chocó contra gran furgón

Foto  
.Mole detuvo su loca carrera e impidió que cayera al abismo

La suboficial de Policía, Reyna López, inspecciona el carro que conducía Ronald Paniagua Chavarría.

 

Mario Sánchez P.
mario.sanchez@laprensa.com.ni

Protección divina o suerte, es lo que pudo haber salvado al conductor del carro Toyota Corona placa 177-385, que bajaba de El Crucero a velocidad vertiginosa y haciendo zigzag con dirección a Managua, a las 9:30 de la mañana de ayer.

El carro rebotó contra postes y cunetas, y en varias ocasiones estuvo a punto de caer a los profundos abismos de los lados de la vía, hasta que impactó contra un furgón salvadoreño que subía la pendiente.

El conductor que se libró de terminar su vida en los abismos ubicados a ambos lados de la cuesta hacia El Crucero, a la altura del kilómetro 22, es Ronald Paniagua Chavarría, de 27 años.

Con él viajaba Francisco José Pérez Quintana de 41años, que repetía: “Yo no sé nada de lo que pasó. Yo venía dormido. Desperté al sentir el bojazo contra el furgón”.

Paniagua no fue detenido por la Policía porque no se encontraba en el sitio. Según Pérez Quintana, su amigo se bajó y salió corriendo como enloquecido, huyendo del sitio.

DETALLES DEL CHOQUE

El carro gris quedó destruido en el lado izquierdo, con las puertas completamente apachurradas y partidas de manera horizontal. Quedó al borde del abismo ubicado en el lado derecho de la cuesta, yendo de Managua hacia El Crucero.

Allí se detuvo al impactar en un pequeño promontorio de tierra, después de haber rebotado contra el cabezal salvadoreño blanco, placas C 98-494, al que le hundió el bumper y parte de la carrocería del lado izquierdo.

Según los agentes de Tránsito que llegaron al sitio, era evidente que la causa del accidente fue el consumo de licor. Dentro del vehículo había latas de cerveza, entre ellas una que quedó a medio consumir.

HUELLAS

En el lugar había muchas evidencias de las causas del espectacular accidente que no causó víctimas mortales. A unos cien metros del impacto, al lado izquierdo de la vía, pero bajando de El Crucero, estaban dos señales de tránsito, una de concreto y otra de metal, derribadas al ser embestidas por el carro cuando el conductor invadió el carril contrario.

En la cuneta se notaban las señales de las llantas y luego la maleza majada por las llantas a lo largo de unos cinco metros, y después, siguiendo con el zigzag, se cruzó la cuesta y rebotó contra la pequeña cuneta del lado derecho en cuyo borde está el otro abismo de más de cien metros de profundidad.

REGUERO DE ESCOMBROS

Luego de rebotar, el conductor logró enderezar el auto y seguir la loca carrera con dirección a Managua, pasó rozando la cuneta con las llantas, y dejando pedazos del carro pasó sobre un tragante de aproximadamente medio metro cuadrado, dentro del cual dejó parte de los vidrios de las puertas. Más adelante quedó una de las tapaderas de los rines y trozos de la carrocería.

Después se notan señales de las llantas que demuestran que hizo otro zigzag hacia la izquierda, y al invadir el carril del furgón impactó a éste en la parte delantera izquierda con el costado izquierdo del carro.

Seguidamente hizo otro “culebreo” y de nuevo llegó al borde del precipicio ubicado a su lado derecho, después otro giro hacia la izquierda, y finalmente rebotó contra el promontorio de tierra que evitó que cayera en el abismo del otro lado de la vía.

FURGÓN LO SLAVÓ

La declaración del conductor del furgón coincide con las evidencias encontradas por la Policía.

El salvadoreño Arnoldo García, de 57 años, que había descargado mercadería diversa en Managua y regresaba a Costa Rica, dijo que al observar que el carro rebasó a tres vehículos y se desplazaba a gran velocidad y cruzando la vía de lado a lado, llegando al borde de los precipicios, él frenó el furgón “y esperé”. Sobre el pavimento se observa un frenazo sostenido de más de 30 metros.

“Ese tipo es un irresponsable. Está vivo de milagro. Al detener el furgón y esperar, evité que cayera a cualquiera de los abismos, porque al chocar contra el furgón, el carro perdió velocidad. Si no, hubiera pasado y volado hacia el abismo hasta caer al fondo”, declaró Arnoldo García, el conductor del furgón.

La suboficial de la Policía, Reyna López, expresó que la causa del accidente fue el exceso de velocidad y el estado de ebriedad en que conducía Ronald Paniagua Chavarría.

Francisco José Pérez Quintana, acompañante de Paniagua Chavarría, dijo que éste vive en la Colonia Centroamérica de Managua, y que procedía de la zona de Pacaya.  
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