Debate vs. "debatitos"
Federico Dueñas
Evidentemente los dos candidatos punteros para la Presidencia de Nicaragua, el Ing. Enrique Bolaños y el Sr. Daniel Ortega, no quieren que los ciudadanos-votantes les vean confrontar personalmente “frente a frente” ante la radio y la televisión.
¿Error político? ¿Prudencia? ¿Inseguridad? ¿Temor? ¡Pánico! ¡Sólo ellos saben! Debemos lamentar que el elector no tenga oportunidad de ver el show de confrontación esperado con ansiedad. Ambos contrincantes van “técnicamente” parejos en las distintas encuestas de opinión, con un 40 por ciento del electorado a su favor, un cinco por ciento a favor del candidato conservador Dr. Alberto Saborío y un 15 por ciento de indecisos o indiferentes. Pues, precisamente, este 15 por ciento es el que debe cautivarse y obtener, ya que aquí está el triunfo electoral anhelado. ¿Qué mejor manera (además de económica) de abordar y convencer a estos electores indecisos, que por medio del debate de candidatos presidenciales? Si son indecisos o indiferentes, sus buenas razones tendrán para su tibia posición política. No están aún convencidos sobre por quién votar, y de eso se trata el asunto, de convencerlos para que se acerquen a las urnas el próximo 4 de noviembre. Allí está el triunfo para los candidatos.
Al vapor y a manera de mini-parche para la enorme herida en las expectativas del público, en el Canal Dos se hicieron varias mesas de diálogos o “debatitos” de partidos políticos, interesantes por cierto, para quienes nos preocupamos en serio por el devenir político nacional. Pero esto no es lo que el grueso de la ciudadanía quería o esperaba. No cubre las expectativas populares como lo sería una transmisión especial a nivel nacional. La masa amorfa pide sacrificio de doncellas, sangre a granel, emociones patéticas, pugnas sin fin, confrontamientos personales, sexo y pedofilia, bestial corrupción, diversas amenazas, enojos manifiestos. En fin, la masa, que es la que decide el futuro político del país con su voto, esperaba un espectacular Show para definir, con su voto, sobre el próximo dirigente máximo de la nación. La masa continúa insatisfecha, y es difícil definir una futura fecha para un debate a estas alturas de la campaña electoral. El problema y el fiel de la balanza se mantiene. ¿Cómo obtener el precioso 15% de los votos indecisos?
Adicionalmente los medios de comunicación reportan que las acciones de agresividad se están incrementando entre los partidarios de los danielistas y los liberales, conforme se aproxima el día de las elecciones. ¿Dónde está, entonces, la supuesta madurez política del ciudadano? Como decía atinadamente el periodista Carlos Alberto Montaner: “¿A quién le comprarías un vehículo usado? A Enrique Bolaños o a Daniel Ortega?”. Obviamente, al que mayor confianza te transmita.
El autor es empresario 
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