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LUNES 8 DE OCTUBRE DEL 2001 / EDICION No. 22515 / ACTUALIZADA 12:40 am

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¿Le calo la fruta, marchante?

Jorge Salaverry
jorgesal@cablenet.com.ni

Las vendedoras de frutas de los mercados suelen promover sus ventas apelando al frescor y dulzura de las mismas. Cuando en realidad creen en lo que dicen, no vacilan en ofrecer “calar” las frutas cada vez que observan un gesto de duda en la cara de un posible cliente. Se muestran dispuestas a someterse a una prueba inequívoca para probarle al comprador que no están mintiendo. Me gusta esa actitud.

Asimismo, estoy seguro de que cualquier persona se siente sumamente incómoda cuando sospecha que un vendedor le quiere dar gato por liebre. Y esa sensación, ni más ni menos, es la que siento yo cuando veo los mensajes de la campaña electoral del Frente Sandinista. Algunos de ellos, como el que promete la creación de “950,000 puestos de trabajo”, no tienen ese problema, pues constituyen una mentira tan evidente y tan grande, que las Torres Gemelas de Nueva York, antes de ser destruidas por los terroristas árabes, se hubiesen visto enanas al lado de ellos. Otros mensajes, sin embargo, son más peligrosos, ya que intentan anestesiar el sentido crítico de la gente como para que no pueda advertir el peligro. Y ni qué hablar del propósito de las florecitas y de los alucinantes colores.

Pero para cualquier persona con dos dedos de frente, resulta obvio que detrás de esos colores de piñata permanecen firmes e inalterables el rojo y el negro, colores que en conjunto representan la esencia íntima del FSLN, pero que las circunstancias del momento exigen ocultar. Para muestra basta un botón. Hasta hace menos de una semana, cuando uno entraba en el sitio oficial del Frente Sandinista en Internet, lo primero que veía era la figura grave del general Sandino dentro de un contexto de tonalidades rojas y negras. Ahí se encontraban canciones revolucionarias, así como una colección de la publicación oficial del FSLN, “Visión sandinista” (digna de ser leída para aproximarse más a su pensamiento verdadero y no al cosmético), y, por supuesto, el informe dado a comienzos de este año por el secretario general, Daniel Ortega, al Tercer Congreso del FSLN. (En ese informe, Ortega reafirma su compromiso y el de su partido con la “Mathaba Mundial”, la furibunda organización anti Estados Unidos organizada por el dictador libio Moammar El Kadhaffi).

Pues he aquí lo sucedido: cuando en la noche del jueves pasado decidí echarle un nuevo vistazo a ese sitio... ¡bingo!, como por arte de magia había desaparecido. Lo que apareció en su lugar fue un inocuo mensaje que decía: “Usted está siendo redireccionado al Sitio Web de Campaña del FSLN”, y cinco o siete segundos después apareció, no ya el general Sandino, ni las canciones revolucionarias, ni los tonos rojos y negros..., ¡oh, no, nada de eso!, sólo la demencial algarabía de colores rosa chicha, amarillo, anaranjado y azulito. ¿Y el informe en el que el señor Ortega alababa a la “Mathaba Mundial”? ¡Desaparecido, por supuesto! Por suerte que seguí los consejos de un amigo que muy sabiamente me recomendó: “apurate a copiarlo, que de seguro que ahora que ha salido a luz pública no tardarán en quitarlo.” Dicho y hecho. Raudos, corrieron a ocultarlo.

No se puede negar, sin embargo, que un buen número de personas ha sucumbido ante los cantos de sirena de Ortega. Esas personas se conforman con los colores encendidos y las frases altisonantes. No demandan pruebas, no piden que les “calen” el producto. Otros, por el contrario, se resisten a comprar el mensaje de la “tierra prometida”. De seguro que recuerdan el resultado de las promesas de los “ríos de leche y miel”.

Por de pronto, se nota que el sandinismo ha fracasado en persuadir a Estados Unidos de que ha cambiado. A poco más de cuatro meses de que el subsecretario de estado adjunto para asuntos interamericanos, Lino Gutiérrez, visitara Nicaragua y dijera, entre otras cosas, que “si éstos que ahora se denominan demócratas hablasen en serio, ya habrían regresado a sus legítimos dueños las propiedades confiscadas durante la ‘piñata’ ilegal”, aparece ahora una nota de prensa del Departamento de Estado de ese país que dice: “...tenemos serias reservas acerca de la historia del FSLN...” Si Estados Unidos, que no votará en las elecciones, no parece dispuesto a comprar un producto no “calado”, pregunto: ¿lo estaría Usted que, como votante, no sólo decidirá el futuro de Nicaragua el próximo 4 de noviembre, sino que junto con su familia tendrá que vivir con las consecuencias de su decisión por cinco largos años?

El autor es miembro del Consejo Editorial de La Prensa y catedrático de la UTM.  
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