Refuerzan seguridad en EE.UU.
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 | Vicepresidente Dick Cheney trasladado fuera de la Casa Blanca |
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En varias ciudades de EE.UU. los juegos de fútbol americano o de béisbol fueron interrumpidos por el anuncio de la acción militar por el presidente Bush. |
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Patricia Souza EFE
WASHINGTON.- Estados Unidos reforzó el domingo las excepcionales medidas de seguridad que aplica desde los atentados terroristas, ante el temor de represalias por la campaña militar en Afganistán y el llamado a la “Guerra Santa” de Ossama Bin Laden.
Las fuerzas militares estadounidenses están en estado de alerta, la presencia de la Guardia Nacional ha sido reforzada en aeropuertos y varias ciudades, se han cerrado al tráfico calles contiguas a sedes del gobierno, y el vicepresidente, Richard Cheney, ha sido trasladado desde la Casa Blanca a un lugar secreto.
“Sé que muchos estadounidenses sienten miedo hoy. Nuestro gobierno está tomando importantes precauciones”, dijo ayer el presidente George W. Bush, en el mensaje en el que anunció el inicio de una operación militar en Afganistán.
Agregó que “todas las agencias de inteligencia y las encargadas de poner en práctica la ley trabajan intensamente en Estados Unidos, en todo el mundo y contrarreloj”.
Estados Unidos “no tendrá sguridad hasta que el pueblo palestino no viva en paz”, auguró el disidente saudí Bin Laden, al que Washington considera el “cerebro” de los atentados terroristas contra las Torres Gemelas de Nueva York y el Pentágono en Washington, que causaron cerca de 5,500 muertos el pasado 11 de septiembre.
Sin embargo, Washington es consciente de que el ataque militar puede despertar “un fuerte sentimiento antiestadounidense” y causar “acciones de represalia contra los ciudadanos e intereses estadounidenses en el mundo”, según alertó el Departamento de Estado tras el inicio de los ataques.
El gobierno estadounidense ya había señalado que una posible respuesta militar de ese país a los atentados terroristas podría provocar nuevos atentados terroristas en su territorio o contra sus intereses en el extranjero.
“Se trata de una posibilidad del 100 por ciento”, indicó esta semana una fuente de la inteligencia estadounidense, mientras que el fiscal general, John Ashcroft, lo consideraba como algo “probable”.
Además, una encuesta reciente señalaba que tres de cada cuatro estadounidenses piensan que una respuesta militar estadounidense puede causar nuevos atentados en este país.
Ante las amenazas de seguridad, el vicepresidente Dick Cheney fue trasladado ayer de la Casa Blanca como medida de protección, para que no se encuentre en el mismo lugar que el Presidente en caso de un atentado.
En Washington, la Policía ha cortado el tráfico en algunas calles cercanas a edificios oficiales, como el Departamento de Estado o el Pentágono, y en Nueva York se ha reforzado la presencia de tropas de la Guardia Nacional y de policía armada “en áreas cruciales”, explicó el alcalde neoyorquino, Rudolph Giuliani.
La Casa Blanca también apareció ayer rodeada de reforzadas medidas de seguridad, con una mayor presencia policial en las cercanías. 
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