Desde la cueva
Un Mundial para la Historia IV
Tito Rondón tito.rondon@laprensa.com.ni
Me destinaron la misión, aparentemente sencilla, de conseguir los rosters y números de uniformes de parte de los equipos. El de Cuba (Gran Hotel) fue terrible, tuve que llegar tres días y presentar credenciales y papeles hasta que me los dieron. Recuerdo que con Italia (Balmoral) no hubo problemas, pues tenían una lista impresa hasta con fotos, y lo mismo tenían Japón, Corea del Sur y China Taipei.
Puerto Rico estaba en el Intercontinental, y en la entrada me encontré a Roberto Clemente y a un par de coaches. Me dirigí a uno de ellos para no molestar a la gran estrella, pero para mi sorpresa Clemente se interesó, me llamó a su lado, se aseguró que tuviera toda la información, y hasta se tomó la molestia de explicarme que dos de los jugadores cambiaban de número según el color del uniforme.
Fue tan amable y servicial que se volvió más que el ídolo jugador de beis que ya era para mí, se convirtió en una persona amable, servicial y generosa con su tiempo. No sospechaba que cinco semanas después, cuando todavía no había asimilado el terremoto, vendría un horror más, la muerte de Clemente en un vuelo hacia nuestro país para auxiliar a las víctimas.
En una de las últimas reuniones Carlos García había dado una sorpresa. Adaptando una idea que había visto en algún lado, el Comité Organizador iba a publicar un “boletín” diario (iba a amanecer en las puertas de los delegados), con todos los resultados del día anterior en forma de box scores, posiciones, líderes de bateo y pitcheo, y las estadísticas al día de todos los equipos que jugaran el día anterior.
Como ya yo conocía algo de los rosters, alguien me envió a supervisar las listas de los equipos que saldrían en el primer boletín, los que se imprimirían en los talleres gráficos de LA PRENSA.
Fue terrible. En ese entonces las planchas para las páginas se hacían en linotipos, máquinas con teclados que formaban las letras con plomo derretido. Pero para corregir un error se tenía que hacer toda la línea de nuevo, y un nombre japonés o alemán que ya estaba bueno entonces se malograba.
El jefe, don Guillermo Ortega, se portó pencón, muy amable, y luchamos toda la noche y se logró limpiar de al menos los peores errores al boletín, aunque no quedó perfecto ni mucho menos. Como terminamos de día, proseguí con mis trabajos, tanto en televisión y radio como en la comisión técnica. 36 horas sin dormir. La juventud...
Se jugaron algunos partidos de fogueo de los cuales recuerdo dos especialmente.
Uno fue el de la inauguración del estadio de Granada, entre el favorito Canadá y Honduras, dirigida por Silvio Castellanos. Los hondureños se alzaron con la primera victoria bajo las luces en la historia granadina, venciendo 6-5. 
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