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DOMINGO 7 DE OCTUBRE DEL 2001 / EDICION No. 22514 / ACTUALIZADA 12:30 am

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Exitoso regreso de Guardabarranco

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Como si nunca se hubieran ido. El dúo Guardabarranco llenó de recuerdos, aplausos y emociones la Sala Mayor del Teatro Nacional, la noche del viernes

 

Wilder Pérez R.
wilder.perez@laprensa.com.ni

Habían pasado más de dos décadas desde que el Dúo Guardabarranco se hizo escuchar por primera ocasión. La noche del viernes, en el Teatro Nacional Rubén Darío, los hermanos Katia y Salvador Cardenal estaban 20 años más viejos. Pero sus canciones no.

Ahí estaban como en los años 80, donde irrumpieron con un nuevo estilo de canto nicaragüense. Su apariencia delgada se convirtió en madurez. Su repertorio aumentó. Ya acumulan éxitos como solistas. Han crecido tanto, que junto a sus hermanos dejaron en casa a siete de los nietos de sus padres.

Esa noche, en el Teatro Nacional, el cambio en los Cardenal era evidente. Alfonsina, la hija mayor de Katia, llegaba en tamaño a Danilo Norori del coro. Salvador fue apoyado por miembros de su propio grupo como solista. La misma Katia, con seis discos de éxito en cuatro años, llevó la técnica de su canto a los máximos niveles, acompañada por Eduardo Araica en la guitarra.

Pero las canciones seguían siendo las mismas. El gusto de los nicas por su música continúa intacto, a pesar del tiempo. Esta vez hasta parecían mejores, con nuevos elementos. El público recibió lo que esperaba y hasta sintió que le dieron de más.

El concierto empezó 20 minutos retrasado pero a nadie le importó. Guardabarranco tomó por asalto la Sala Mayor del Teatro cantando “Mi luna”. Sonó dos canciones más para saludar al público, que a ratos aplaudía interrumpiendo las palabras y trovas de la noche.

Katia inmediatamente dijo la razón del concierto, pero sobre todo, el motivo que impulsó el regreso del Dúo Guardabarranco para “callar” el silencio. “Nos da muchísima alegría que la música nicaragüense tenga acogida en el país”, dijo.

Seguramente la amparó una de las emociones más difíciles de lograr: sentirse profeta en su tierra. Ya lo había advertido en una entrevista a LA PRENSA. “Más de 20 años de terquedad de lo nuestro está dando su fruto”.

Continuaron excitando a los asistentes con canciones como “Si buscabas”, “Dame tu corazón” y “Colibrí”, entre otras.

Por algunos minutos Guardabarranco mostró un poco de lo que había ocurrido en los últimos cuatro años.

LOS HERMANOS CARDENAL COMO SOLISTAS

Katia hasta compuso y cantó “Hojarasca”. Salvador entonó “Alza los pies”. Ella pensando en la guitarra de su hermano y él, en la voz de su hermana, según confesaron.

Volvieron acompañados con Araica y cantaron más de sus nuevas canciones, sin olvidarse las de antaño. Llegó el final. “Dale una luz” y “Corazón de niño” fue un cierre oportuno.

GUARDABARRANCO SE RETIRÓ

El párrafo estaría sin su punto final si no tocaban las más reconocidas. Aun así nadie pidió otra. El público quería pero no se atrevía, no por falta de confianza, sino porque sería pedir demasiado. En realidad ellos tampoco deseaban irse. Y sin embargo lo hicieron.

Los asistentes gritaban en silencio “¡otra!” Y tuvieron la suerte que el dúo los escuchó. Guardabarranco salió a cantar “Días de amar” y “Guerrero del amor”. La noche ahora sí estaba completa, con su luna, sus estrellas, su magia, y con los hermanos Cardenal coreando juntos nuevamente sus canciones de esperanza y libertad.  
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