En letra pequeña
Fabián Medina fabián.medina@laprensa.com.ni
“METER MONO”
Sin estar de acuerdo con los estudiantes que protestaban en la UCA, me declaro sorprendido por la actitud de intransigencia que asumió la universidad, más a lo Arnoldo Alemán que al tradicional espacio civilizado que siempre han mostrado las universidades, a pesar de las pedradas que le llegan. ¿Qué es eso de andar amenazando que no habría paga para los trabajadores, que se suspendería el semestre y rehuyendo la discusión de fondo sobre el modelo educativo que se está gestando en esa universidad? Bajo esa amenaza, es cierto que se desmontó la protesta, pero se sentó un precedente lamentable para la universidad. Ganó la UCA. Perdió la UCA.
DOBLE CARA
Lo que pasa es que la UCA tiene dos caretas, la privada y la subsidiada, y usa una o la otra a su conveniencia. Para que se acabara de una vez por todas esa discusión debería declararse privada por completo y que el dinero que llega del seis por ciento a esa universidad se destine exclusivamente para becas de quienes no puedan de otra forma acceder a las carreras que ofrece.
NI REGALADA
Imagínense hasta dónde llega el descrédito del Consejo Supremo Electoral, que el mismo don Polo Navarro regresó la diputación que le regalaron. Es como cuando a uno le regalan algo que se sabe es mal habido: agradece el gesto, pero regresa el presente para no volverse cómplice.
EL PAÍS IDEAL
Me gustaría vivir en un país donde el gobierno trabaje con las alcaldías sin importar la procedencia política del alcalde.
Un país donde los funcionarios se escojan por capacidad y no por lazos familiares, por compadrazgos ni por lealtades políticas.
Donde el Fiscal, o el Procurador defiendan al Estado de los corruptos, y no a los corruptos del Estado.
Un país donde el Presidente cumpla las promesas que hizo en campaña porque sabe que la gente votó para que las cumpliera y no para que buscara excusas para no hacerlo.
Un país donde el que roba paga. Donde los ladrones son delincuentes y no personas honorables.
Donde el Presidente no use los bienes estatales para fomento de sus fincas.
Un país donde la actuación de los magistrados de la Corte, el Consejo Supremo Electoral, de la Contraloría, no coincida tanto con el pensamiento de los caudillos del partido en que militan.
¿Acaso estoy pidiendo demasiado?
CANALLADA
El presidente Arnoldo Alemán y Enacal están obligados a aclarar el uso de maquinaria de esta última institución en una finca de Geninsa, la sociedad de la familia Alemán. Si las sospechas resultaran ciertas sería gravísimo, no sólo porque se estaría usando maquinaria estatal en beneficio propio, algo que parece ya es una constante en el progreso de las fincas presidenciales, sino porque se hace quitando los recursos que podrían paliar la sed que vive la ciudad de Boaco, posiblemente el drama más fuerte en escasez de agua de todo el país. “Sería una canallada”, para usar las mismas palabras que usó el Presidente cuando se refirió al posible aumento tarifario de Unión Fenosa. 
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