Desde la cueva
Límite salarial
Tito Rondón tito.rondon@laprensa.com.ni
Estoy muy contento con la manera racional con que los directivos están planeando la temporada del 2002 del beis de Primera División.
Todos están de acuerdo en que exista un límite salarial, y parece que están dispuestos a respetarlo. Un efecto de esa actitud es que se está viendo a los jugadores como una especie de piratas.
Eso es una exageración, pero del signo contrario a lo que hemos visto en otros años, donde el pirateo de jugadores por parte de los directivos junto al ejemplo de los jugadores extranjeros, que a menudo cobraban el triple por estadísticas inferiores, subieron los sueldos hasta la estratosfera.
Por ejemplo, no creo que se pueda criticar a Nemesio Porras. En primer lugar, Nemesio ganaba a principios de los noventa entre 1200 y 1700 dólares mensuales, así que se siente insultado con que le ofrezcan hoy en día 725.
En segundo lugar, ahora es un empresario exitoso, dueño de varios negocios, y su tiempo vale oro. Por 2000 o 3000 dólares le valía la pena sacrificarse y jugar, sacrificando también a su esposa Dulce y a sus hijos. ¿Pero por 725 dólares? Ni lo sueñen.
Julio Vallejos tenemos entendido que ha decidido ir a jugar a Guatemala, y Henry Roa se está ofreciendo a Panamá, considerando que 1000 dólares ahí son mejores que 725 aquí. Aunque un directivo opina que “bien, le van a pagar los mil dólares. Pero para cuando termine de pagar casa, comida, ropa, transporte y todo, le van a sobrar 200, mucho menos de lo que ganaría en Nicaragua”.
Lo que quisiera decir es que éste es un período de ajuste, de más realismo de parte de los directivos, quienes fueron los que mal acostumbraron a los jugadores en primer lugar; nadie los obligó a pagar sueldones en años anteriores.
Entonces, no hace falta hablar mal de los jugadores. Los que quieran o puedan jugar a los nuevos precios lo harán, los que no, no. Y hay que respetar las decisiones de todo mundo.
LA PULPERÍA
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