Los sordos
E. Arturo Castro Frenzel 1033-56@online.de
Su noticia “El cerebro de los sordos sí escucha música” publicada en LA PRENSA del 28 de noviembre, es muy interesante, pero no es ni nueva ni completa.
Le faltó decir si los sordos que fueron sometidos a las diversas pruebas son sordos de nacimiento o personas con sordera adquirida. Ésta es una enorme diferencia que debería haber sido señalada.
Beethoven, por ejemplo, quedó sordo en edad adulta, y lograba “escuchar” su piano colocándose palillos largos de madera en los dientes que hacían contacto con el cuerpo de resonancia del piano. Pero esto indica que la transmisión del sonido se daba en otra región del oído interno, eventualmente en la región de la corteza acústica. El resto de la música no la escuchaba, sino que la sentía.
También las vísceras tienen una función transmisora de los sonidos. Esto lo aplicaron ya como arma de combate en la Guerra de Korea, donde sonidos de una baja frecuencia conocida producían diarrea en el enemigo, sin necesidad de infecciones. Y el cerebro mismo tiene una frecuencia de resonancia de 3 Herz, lo que explica el porqué un sonido en esta frecuencia puede producir dolores de cabeza y hasta daños en el cráneo por la resonancia inducida.
Pero en todo caso, está bien que haya mencionado el tema. 
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