Misa Campesina en nueva edición
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 | Aunque ha sido traducida a ocho idiomas
diferentes, la Misa Campesina conserva la originalidad con que fue concebida por Carlos Mejía Godoy
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Wilder Pérez R wilder.perez@laprensa.com.ni
“Canto de entrada”, “Credo”, “Canto de meditación”, “Santo”, “Miskito Lawana”, “Canto de despedida”. No necesitan mayor presentación. Pertenecen a la Misa Campesina, que desde hace 25 años empezó a romper barreras, hasta convertirse en casi un himno para Nicaragua.
Será apenas la segunda que se produce en el país y conserva su originalidad en un cien por ciento. Después de analizarlo, así lo quiso el autor Carlos Mejía Godoy, en conmemoración de las “bodas de plata”, como le llama él mismo.
DISCO CONSERVA ORIGINALIDAD
“En más de una ocasión he pensado hacer otra versión con los arreglos originales, pero después de una experiencia que tuve con ‘María de los Guardias’, que salió diferente a pesar de tener los mismos elementos y el mismo concepto, decidí no correr el riesgo, porque quiero que la Misa Campesina conserve esa originalidad, tendría que tener el mismo violín y los mismos músicos, pero ya no se puede”, comenta Carlos Mejía.
Por eso asegura que ya se había negado a una producción internacional del disco en que la Misa era interpretada por cantores de prestigio mundial. Aún así, dice que “en estos tiempos quizá sea posible ponerme más flexible y aceptar ese cambio, pero ahora, con este disco, quiero conservar la originalidad”.
Y logra su plan. No hay diferencia entre aquel disco sacado en 1975 con éste del año 2001. No obstante, para Carlos es una satisfacción extra el hecho que el disco tenga en su portada la pintura de su hermano Armando, que remite a un pueblo que está a punto de ir a misa con todas las gentes por las calles y en primer plano la silueta de la Iglesia, sin olvidar cada detalle, como un perro cruzando la calle o una gallina cerca de una pared.
Este es al año número 26 de la obra. Pero Carlos insiste en considerarlo “bodas de plata” porque divide su génesis en tres etapas. “La primera es la de su nacimiento en 1975; luego su proyección internacional en 1976; y finalmente su establecimiento en Europa, en 1978”.
EL PARTO
La Misa Campesina dio de qué hablar desde antes de su nacimiento. Fue difícil como cuando un niño viene al mundo. El padre Fernando Cardenal insistió por mucho tiempo en aquel proyecto hasta que convenció a Carlos, quien por fin abandonó su carrera de publicista para la final grabación del disco en el estudio Centauro, de Lorenzo Cardenal, cuya ubicación era en Carretera a Masaya.
Para eso, ya había recorrido el norte del país para conocer el movimiento pastoral, había ido a Solentiname para vivir la experiencia de los pescadores, pintores y poetas alumnos de Ernesto Cardenal, y había viajado a la Costa Atlántica nicaragüense para saber el legado del antropólogo capuchino norteamericano Gregorio Smutko.
Antes decepcionó las ilusiones del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), cuya directiva le había ofrecido componer su himno. Y sucedió lo mismo con el padre José de la Jara, quien le había encomendado escribir la Misa Popular.
“Bendito sea Dios, porque si no, no hubiera quedado tan bien”, comenta Carlos. “Pero me dio herramientas para crear una misa más vanguardista, más acorde con el contexto de la lucha nicaragüense”, añade.
Ahora está contento porque no imaginó que tal decisión lo llevó a crear una obra de proyección universal. “Me siento profundamente orgulloso por haber participado de esa experiencia social, cultural, religiosa, humana, recogiendo con una grabadora la palabra viva de un pueblo”, expresa.
RELIQUIA MUSICAL
La Misa Campesina probablemente no tendrá un acto solemne en su relanzamiento. Quizá no lo necesite. “Nicarib, como productora, considera que vale la pena que esta producción aparezca en nuestro catálogo, es una reliquia musical que no puede desaparecer”, comenta Olga María Bravo, representante de esa casa disquera.
Aún con el éxito alcanzado, Carlos Mejía Godoy piensa que su sueño era formar una música de taller, con esa producción, hace 26 años. No obstante, sólo Pablo Martínez Téllez dio resultado.
El disco completo ha sido traducido a los idiomas francés, inglés, portugués, rumano, sueco, finlandés, noruego y próximamente pasará el greco.
La versión actual fue producida en México. De ese total se sacaron mil copias, todas distribuidas en discotecas, hoteles y centros comerciales. Es posible que en un futuro se venda internacionalmente. 
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