Adopción del Plan Nacional de Educación
Emilio Porta Pallais emilioporta@yahoo.com.mx
El proceso de elaboración del Plan Nacional de Educación se caracterizó por su naturaleza esencialmente participativa y dinámica. En su formulación se destacó la participación del Consejo Nacional de Educación, el Ministerio de Educación, Cultura y Deportes, el Instituto Nacional Tecnológico, el Consejo Nacional de Universidades (CNU), el Consejo Superior de Universidades Privadas (COSUP), la Federación Nicaragüense de Universidades Privadas (FENUP), organizaciones magisteriales, el Foro de Educación y Desarrollo Humano de la Iniciativa por Nicaragua, el Movimiento Pedagógico Nacional, el sector empresarial, líderes políticos y religiosos y los medios de comunicación.
Como bien lo señala el Ministro de Educación, Cultura, y Deporte, Lic. Fernando Robleto, nunca antes se había desplegado en Nicaragua, desde una posición de consenso y dentro de un ambiente de plena democracia, un esfuerzo tan amplio, fecundo y decidido por la reforma y modernización educativa del país.
Los que tuvimos la oportunidad de participar de esta iniciativa, lo hicimos con la convicción de que el Plan Nacional de Educación debería de trascender gobiernos y que su alcance y contenido corresponden a un Plan de Estado-Nación en el ámbito de la educación nicaragüense.
En este plan se definen los principios de la educación nicaragüense, creando un marco de referencia para los programas y proyectos de los próximos quince años. Es importante destacar, que a diferencia de otras experiencias similares que se han impulsado en América Latina, en el Plan Nacional de Educación se logra la articulación de los subsistemas educativos entre sí, de los programas formales y no formales, y de todos ellos con el medio social y económico.
Dentro de las estrategias y metas que se reflejan en el Plan Nacional de Educación podemos distinguir, entre muchas otras:
a) Incremento del salario básico para maestros y maestras de educación no superior en dos momentos: del 2001 al 2005 alcanzar progresivamente el equivalente al costo de la canasta básica oficial; del 2006 al 2010 alcanzar el salario promedio centroamericano.
b) Implementación de una reforma curricular basada en estándares de educación y logros de aprendizaje básicos, los cuales favorezcan la calidad y equidad del aprendizaje en todos los centros educativos, así como la continuidad de los estudiantes al pasar de un programa educativo a otro.
c) Diversificación del bachillerato actual a partir del ciclo básico para formar bachilleres con diferentes opciones, sin exclusión de posibilidades de acceso y continuación a la educación superior. El bachillerato clásico que se oferte amerita una sustantiva reforma, de modo que los conocimientos, habilidades y destrezas que desarrolle el estudiante faciliten su inserción en el mundo del trabajo y el desarrollo humano sostenible del país.
Para la dicha de Nicaragua y en especial de la comunidad educativa, el 4 de noviembre resultó electo un candidato que está comprometido con el Plan Nacional de Educación 2001-2015. Desde la Vicepresidencia de la República y en su calidad de Presidente del Consejo Nacional de Educación el Ing. Bolaños impulsó y dirigió los primeros pasos de esta iniciativa. Tenemos la confianza que con ese mismo entusiasmo y decisión su administración se comprometerá en cumplir con los objetivos, metas y estrategias que se reflejan en este Plan.
De igual forma, esperamos que los parlamentarios sigan el ejemplo de la comunidad educativa y que juntos trabajen en la implementación de un Plan de Estado Nación para el sistema educativo que garantice la permanencia, gobernabilidad y legitimidad de las políticas educativas, establecidas en un amplio proceso de participación y consenso social.
El autor es funcionario del Ministerio de Educación y
profesor de la Universidad Thomas More. 
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