Cadena de destrucción
Gemma M. Gómez Bolaños
La guerra de EE.UU. a Afganistán trágicamente ha iniciado una cadena de destrucción a nivel mundial. Lo que estamos atestiguando, como sabrán, puede alcanzar la magnitud no sólo de guerra mundial, sino de guerra santa.
A pesar de las enormes implicaciones, cualquier guerra es un círculo vicioso de odio y derramamiento de sangre. La mayor repercusión de la beligerancia es la estela de pérdida, miseria, dolor y muerte que trae consigo.
Todo nicaragüense, toda nación que ha sufrido una guerra sabe esto. Comprendo que muchos norteamericanos, en particular el presidente, ansíen una represalia.
Sin embargo, hago un llamado a todo residente y ciudadano norteamericano y del mundo, con deseos de ser de utilidad pero también de cobrar venganza, a cobrar conciencia. Hacen bien en recordar las almas perdidas en los atentados, pero también pensad en aquéllas por ser perdidas. Reflexionad en aquellos inocentes que no han muerto, sino que han sobrevivido y portan la marca del rencor: los heridos, los refugiados, los familiares de las víctimas...
Sin importar la afrenta, todos somos seres humanos. Cada soldado o terrorista es el hijo, hermano, padre, esposo, o nieto de una persona tan real como usted. Aquéllos que ya forman parte del ejército no pertenecen a la categoría de civiles.
Buscad el mantener y proteger la vida, no fomentar la muerte. Nadie tiene derecho de privar a otro de su existencia. Espero que mirando adentro de vuestros corazones encontremos lo correcto por hacer. 
|