Justicia rivense fulmina a procesados por crimen
 | Son sospechosos del asesinato de joven rivense |
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Noelia Sánchez Ricarte CORRESPONSAL/RIVAS sucesos@laprensa.com.ni
Cuatro meses después de la muerte del joven Ariel Ruiz Cerda, y tras reunir pruebas para encontrar a los asesinos, la Jueza de Distrito del Crimen de Rivas, doctora Ivette Toruño, dictó auto de segura y formal prisión en contra de dos ciudadanos, uno de ellos prófugo de la justicia.
Los sentenciados son Manuel Salvador Rodríguez, de 18 años, y José Martín Rodríguez, quien huyó hacia Costa Rica.
La sentencia señala que “el cuerpo del delito de asesinato se encuentra plenamente demostrado”, pues hay abundantes pruebas que así lo señalan.
RECONSTRUCCIÓN
El 13 de julio pasado, fue encontrado sin vida el cuerpo del joven Ariel Ruiz Cerda, muy cerca del lugar conocido como La Chocolata, donde residía; en un primer momento se suponía que su muerte no había sido provocada, pues lo encontraron boca abajo en un charco.
Pero desde entonces comenzó la batalla de sus familiares y de su padre, principalmente, quien pedía justicia, hasta que cuatro meses más tarde la Policía capturó a los dos sospechosos.
La sentencia en sus consideraciones recuerda que el dictamen del forense concluía que la causa de la muerte del joven fue por asfixia y por sumersión, precedida “por sofocación previa”. Se estimaba que Ariel había muerto entre las seis y las ocho de la noche del día mencionado.
“La posterior ampliación del dictamen establece que las excoriaciones que describió anteriormente fueron hechas con las manos y con las uñas, y que el término de sofocación previa se refiere a presión nasobucal con pérdida de conocimiento, y al ser lanzado fallece por asfixia por sumersión”, señala la sentencia.
TESTIGOS
La judicial considera que “la abundante prueba testifical da cuenta que ambos reos transitaban diario por el lugar entre las dos y tres de la tarde, porque iban a trabajar a una finca propiedad del papá de uno de ellos”.
En su decisión pesó mucho el hecho que los testigos señalaron que el día 13 vieron pasar por la tarde al fallecido en su bicicleta y que también ese día transitaban por ahí los procesados.
“Todo parece indicar que no hay una razón evidente para que ellos le dieran muerte al menor, sin embargo ni un solo testigo dice dónde se encontraban los reos entre las cinco y las ocho de la noche”, dice la judicial en sus consideraciones.
La declaración de una testigo fue clave, pues dijo que vio cuando ambos procesados dieron muerte al joven, proporcionado detalles de cómo lo golpearon y ahogaron.
La judicial encontró contradicciones entre algunos testigos y el reo, pues los primeros aseguraron que vieron cuando ambos procesados viajaban por el lugar de los hechos cada uno en su bicicleta, “lo que resulta ser falso pues el reo en su declaración dice que ese día él viajaba en una misma bicicleta con José Martín”. 
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