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LUNES 19 DE NOVIEMBRE DEL 2001 / EDICION No. 22557 / ACTUALIZADA 01:30 am
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Taxista corrió como poseído, hacia la muerte

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.Testigo relata escalofriante escena

El taxi Hyundai gris que la mañana del domingo conducía José Alberto Peña Sánchez a una velocidad vertiginosa, se convirtió en la tumba de éste y de su acompañante, al volcarse a la altura del km 60 de la Carretera Panamericana.

 

Mario Sánchez P.
mario.sanchez@laprensa.com.ni

Dos hombres murieron con la cabeza destrozada y fracturas en diversas partes del cuerpo, cuando el carro que uno de ellos conducía a velocidad vertiginosa, se descontroló y dio tres volteretas hasta detenerse al rebotar contra un paredón del lado derecho de la Carretera Panamericana, a la altura del kilómetro 60 sobre la Cuesta El Coyol.

Uno de los hombres, aún no identificado, murió en el acto. El impacto lo expulsó del vehículo, y quedó a un lado del taxi Hyundai gris, placa 14-842, de la Cooperativa “Henry Escobar Mayorga”, de Masaya.

La otra víctima, el conductor del carro, José Alberto Peña Sánchez, de 23 años, murió instantes después dentro del auto, según Carlos Alí Ramírez, otro taxista de Masaya que a la hora del accidente viajaba hacia Matagalpa.

El desconocido que lo acompañaba andaba cuatro anillos de oro, uno de ellos de graduación, y una cartera en que llevaba 220 córdobas. Éste vestía pantalón crema, camiseta negra, el otro pantalón gris y zapatos blancos.

DEMASIADO GRAVE

Al parecer, la causa del accidente fue el licor —pues en el sitio se encontraron varias latas de cerveza— más la velocidad excesiva, que hizo que Peña Sánchez perdiera el control del vehículo y comenzara a dar volteretas contra el pavimento hasta impactar contra el paredón derecho de la vía.

El joven desconocido murió debido a los golpes múltiples sufridos durante los vuelcos del carro y al ser expulsado del mismo debido al choque contra el paredón, su cabeza fue partida por la parte superior de la puerta y posteriormente se estrelló contra la tierra.

También tenía fracturas en el hueso occipital y en la columna vertebral. Allí quedó con uno de sus brazos puesto en la boca, como si estuviera sobándose un dolor.

Peña Sánchez, que quedó en su asiento de conductor, también tenía lesiones en la cabeza, en diversas partes del cuerpo y en sus dos manos.

TESTIGO CASUAL

Doña María Justina Urbina, que vive en el sitio, relató que ella estaba montada en su caballo del otro lado de la vía acompañada de su niño, y que se aprestaba a cruzar la vía, cuando procedente de la zona de Ciudad Darío, sobre la Cuesta El Coyol, miró a una distancia de unos 300 metros que se acercaba el taxi “a una velocidad increíble. Parecía que quería volar, por lo que me detuve a esperar que pasara”.

“En un instante que me distraje, escuché una explosión como una ponchadura de llanta, y al volver a ver hacia el carro miré que ya había dado la primera vuelta y que seguía rodando y rebotando contra el pavimento”, relató.

Explicó que “cada volcón sonaba como una explosión al chocar contra el pavimento. Parecía que se sacudía porque de él salía una nube de polvo. Hasta que se detuvo al impactar contra el paredón de tierra”.

ÚLTIMOS SEGUNDOS

El taxista Carlos Alí Ramírez, que a eso de las 6:15 de la mañana del domingo, iba hacia Sébaco, dijo que detuvo su carro, se bajó y corrió hacia donde estaban las víctimas, pero observó que el acompañante estaba muerto con la cabeza destrozada.

En el taxi vio al conductor que en su agonía se agarró de la parte superior de la puerta. “Tal vez quería abrirla y salir”, valoró.

Además de las heridas en el cuerpo, vio que de su boca emanaba abundante sangre. Le agarró la mano. El moribundo le respondió dándole un apretón, pero seguidamente la estiró y murió sin poder hablar.

José Alberto Peña Sánchez vivía en el Barrio “Germán Pomares”, frente a la fábrica de alimentos de animales en Masaya.  
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