El “Luis Alfonso” es una trampa temible
Juan Rodríguez juan.rodriguez@laprensa.com.ni
Más voces ciudadanas se unen al clamor por la inseguridad que impera en el conocido “Triángulo Presidencial”, que abarca El Malecón de Managua, Casa Presidencial, Plaza “Juan Pablo II”, la nueva Cancillería y el Parque “Luis Alfonso Velásquez”.
Esta vez son los dueños de los negocios y los mismos vigilantes del parque quienes aseguran que este centro de recreación está siendo afectado por la delincuencia. “Ahora es un nido de delincuentes, prostitución, y trampolín de asaltantes”, dijeron.
A pesar del peligro que acecha a los niños, jóvenes y adultos que lo visitan, decenas de infantes se divierten alegre e inocentemente en el parque, sin que nadie les informe del riesgo que corren si permanecen ahí mucho rato, sin la vigilancia de un adulto.
Este rotativo ha publicado dos reportajes sobre el peligro en algunas zonas del “Triángulo Presidencial”, sin embargo ninguna autoridad policial ha hecho eco de las denuncias de los ciudadanos afectados.
CUIDAN COSAS, NO A PERSONAS
José Altamirano, empleado de la empresa de vigilancia Esisa, contratada por la Alcaldía de Managua, al ser consultado sobre qué tipo de seguridad brinda a los visitantes, respondió que “ninguna”.
“Nuestro papel en esta propiedad es cuidar los bienes de la Comuna, la biblioteca infantil, algunos juegos como trapecios, los aros de las canchas de básquet, luminarias, breakers y cables de electricidad, no así la seguridad de las personas”, explicó Altamirano, que tiene más de dos años de vigilar unas 10 manzanas del lugar.
“Nosotros hemos visto cómo son asaltadas las personas. En un solo día hubo seis asaltos dentro del parque, entre éstos un anciano que fue despojado de todas sus cosas de valor luego de ser intimidado con cuchillos por delincuentes juveniles, la mayoría menores de edad”, narró el vigilante.
Aseguró que las patrullas nunca pasan por el sector, y cuando lo hacen sólo pasan por la calle principal, y muy rápidamente.
NI CASO NOS HACEN
“Es a la Policía Nacional a quien le toca garantizar la seguridad del sector por ser un lugar público y turístico, la Casa Presidencial está a escasos doscientos metros al norte del parque, pero aquí los agentes no se asoman”, indicó el vigilante.
Otros vigilantes que cuidan la parte oeste del parque tuvieron temor de opinar.
Altamirano confirmó que “hay niñas huelepega que se prostituyen aquí y la Policía tiene conocimiento de esto”. Agregó: “Nosotros hemos hallado a la gente teniendo relaciones sexuales en los predios ‘montosos’ con niñas, y la misma Policía en ocasiones los ha sorprendido”.
El denunciante aclaró que el parque es muy grande. “Cuando doy la vuelta a un lado, hay otro sector que queda descubierto, y es imposible que un solo vigilante tenga control. La prostitución de menores se da en el parque, aunque reconvenimos a quienes lo hacen, no nos hacen caso”.
“Ni la Policía nos dice nada”, responden los involucrados en actos inmorales. “Aunque arriesgamos nuestra integridad, ninguna autoridad nos apoya”, manifestó el vigilante.
KIOSKOS EN QUIEBRA
La mayoría de los kioscos del parque más grande de Managua, construido durante el régimen sandinista, son ahora estructuras abandonadas y destruidas por falta de mantenimiento, y en bancarrota por falta de clientes.
No obstante, algunas comerciantes, en su mayoría mujeres solteras, se resisten a abandonar el parque con la esperanza que la Policía vuelva a dar la seguridad a sus visitantes y a los negocios.
El sitio luce abandonado y sin luminarias, porque todas han sido robadas o destruidas por los antisociales.
Las dueñas de varios negocios, que por seguridad pidieron obviar sus nombres, denunciaron que los delincuentes llegan desde los barrios Santo Domingo y Rubén Darío.
“Cuando estos delincuentes son encontrados asaltando a un ciudadano, los patrulleros les quitan el botín y los liberan”, dijeron.
El “Luis Alfonso” no tiene luminarias ni servicios higiénicos; no hay urinarios para varones ni tampoco servicio de agua potable, y hay muchas áreas ‘montosas’ que son muy peligrosas.
“Algunos vigilantes del parque se hacen ‘de la vista gorda’ ante los asaltantes, no sé si trabajan en complicidad con los antisociales, porque ellos miran que van a asaltar a la gente y no la alertan”, denunció otra dueña de kiosco. Sin embargo, los vigilantes negaron esa posibilidad, aduciendo que ellos también están amenazados por la delincuencia que invade el centro de diversiones.
En los últimos días, María del Carmen Gutiérrez y Elvira Flores, que alquilan kioscos en el parque fueron víctimas de la delincuencia, una sufrió un robo con fuerza en su propio negocio, mientras la otra caminaba a escasos 50 metros del negocio cuando fue interceptada por varios antisociales miembros de una pandilla. 
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