Nada personal
Alemán contra la ética periodística
Douglas Carcache douglas.carcache@laprensa.com.ni
BARCELONA.— la iniciativa de ley contra el supuesto monopolio de los medios de comunicación en Nicaragua, que intentó el aún Presidente de la República, Arnoldo Alemán, sólo pretendía frenar el desarrollo profesional del periodismo en el país, que es cada vez más ético.
Se percibió cuando el diputado liberal Eliseo Núñez señaló al Canal Dos de televisión como ejemplo de lo que algunos en su partido consideran malo, y pretendían controlar con una ley para “salvar” a la población de esa influencia “perniciosa”.
¿Acaso es dañina su mayor audiencia? ¿Sus programas de debates y críticas? ¿O que presenta la noticia tal como es y no como la quieren dibujar las autoridades? Hasta donde sé, el Canal Dos no es dueño de los demás canales de televisión del país y por tanto no es monopólico.
Entonces, el problema para esos liberales es la calidad de la información que difunde el Canal, no el carácter de la propiedad. El presidente Alemán y quienes lo apoyan sólo están preocupados por las revelaciones de los periodistas sobre robos y transacciones ilegales durante su período gubernamental.
Pero contradicen sus discursos, porque prometen democratizar el país y a la vez pretenden que la población sólo conozca una versión de lo que sucede, la de ellos, como en una dictadura informativa, acallando las voces periodísticas independientes.
Olvidaron rápido que hasta hace poco, cada semana, el hoy presidente electo, Enrique Bolaños, comparecía en programas de Canal Dos, aprovechando la audiencia y credibilidad de ese medio, para explicar sus propuestas electorales.
Bolaños y su equipo sabían que era más seguro que la gente le viera y le creyera a través del Canal Dos antes que en el canal estatal, aún estando expuesto a críticas fuertes del público y de los periodistas, algo que los ciudadanos valoran mucho porque les permite discernir entre posiciones encontradas.
Según Eliseo Núñez, un problema del Canal Dos es que “emite la opinión estricta de su dueño” y “ha sido el Canal más dañino para la democracia de Nicaragua”. ¿Habrá querido decir Núñez que Bolaños carecía de criterio propio cuando hablaba en ese Canal y que, además, sus propuestas o promesas liberales eran dañinas para la democratización del país?
Conversando en Barcelona con el presidente del Colegio de Periodistas de Cataluña, Salvador Alsius, me decía que la ética es equivalente a calidad. “Hablemos de calidad, que compete a la profesión del periodista y a toda la sociedad”, añadió.
Es a lo que se opone Alemán cuando pretende leyes contra los medios informativos. Quiere acabar con la ética, con la calidad de la información que busca el periodista profesional y que la población valora, como se aprecia en la audiencia del Canal Dos y de otros medios. 
|