Una sonora voz que se apagó en Occidente
A William García Valdelomar
Llegamos a un tercer aniversario de tu desaparición física y el pesar me acompaña siempre. Es que siempre recuerdo las prolongadas conversaciones sobre tu vida, tus sinsabores, tus desencantos, tus mejores momentos sentimentales y los recuerdos familiares al lado de tu santa madre.
Ya no estás conmigo amigo mío y no me acostumbro a tu ausencia, porque fuiste lo mejor de lo que en una persona se pueda resumir: un amigo franco y sincero.
Aquel 18 de noviembre partiste del mundo terrenal y como dice un poema, “nosotros los de entonces ya no somos los mismos”.
Siempre serás el hombre de la voz sonora que generó muchos comentarios favorables, el controversial locutor corinteño, un compañero de valor, de talento artístico y mucho tesón.
Estarás olvidado del mundo pero menos de Dios.
Padre Nuestro que estás en los cielos...
Carol Munguía Robleto Corresponsal/Chinandega 
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