Aún es el Rey
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 | Cuba pasó una exigente prueba
y conserva su corona |
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Cuba ratificó su condición de Campeón Mundial al superar ayer a Estados Unidos. Aquí celebran el nuevo triunfo. |
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Edgard Rodríguez C. Enviado Especial/Taiwan edgard.rodriguez@laprensa.com.ni
En otro sensacional encuentro, de esos que se dieron con cierta frecuencia en la recta final de este Mundial, Cuba se paró con firmeza en el terreno y defendió de manera exitosa su corona de campeón en el béisbol, al imponerse 5-3 a EE.UU. que tras crecer a través del torneo, peleó con intensidad en este duelo decisivo.
Fue un partido excitante, que logró mantener en vilo a la inmensa clientela que se apostó en las tribunas del Estadio “Tienmu” de Taipei, por cuyas venas pudo desplazarse toda la electricidad generada por las dos tropas que lucharon a más no poder en busca de una corona, en un partido que tenía fondo de vendetta.
Pero a diferencia de Sydney, los cubanos escribieron ahora la historia y se han alzado con un título que tuvo múltiples pretendientes, entre ellos la misma tropa gringa, que tras atrapar el oro en las olimpiadas, llegó a este campeonato con las mismas intenciones y lo dejó saber desde el primer instante de su arribo.
Esta victoria, que fue la sumatoria de esfuerzos del plantel antillano, tuvo como héroes a Vicyohandry Odelín, cuyo relevo preservó las oportunidades de ganar para su tropa tras la explosión de José Ibar, y sobre todo a Germán Mesa, quien con un cepillazo al left field, asestó la estocada que hirió mortalmente a EE.UU.
Después de llegar empatados 2-2 a la octava entrada, los cubanos rompieron el equilibrio con un elevado de Rolando Meriño con las bases repletas. Pero fue el cohetazo de Mesa el que coronó el racimo de tres anotaciones que selló el triunfo, ante la excitación extrema de los presentes, identificados con los isleños.
Cuba inauguró el score en el propio inicio del partido, mediante hit empujador de Orestes Kindelán ante Jason Phillips, que pareció estabilizado con un scone en el segundo, pero no pasó del tercero, cuando metrallazo de Michel Enríquez le dio a los antillanos ventaja de 2-0. Chris Enochs vino en su ayuda y frenó en seco al ataque caribeño, mientras Ibar comenzó a flaquear y tuvo que salir.
Después que en el tercero los estadounidenses se acercaron a 2-1, empataron en el cuarto, cuando sencillo de Ken Huckaby impulsó a Orlando Hudson. Justo ahí vino Odelín y contuvo la rebelión gringa, mientras hacía llegar el equilibrio hasta el inicio del octavo, cuando sus compañeros se situaron al frente del score.
Odelín no enfrentó mayores contratiempos, mientras Terry Francona cambiaba a sus lanzadores al más mínimo sobresalto. Fue así que tras Enochs pasaron por la loma Chris Capuano, el perdedor Tom Shearn, Shane Nance y finalmente Kirk Bullinger, mientras Cuba recurría a Pedro Luis Lazo para los últimos dos outs.
Los antillanos iniciaron el octavo con sencillos corridos de Kindelán y Antonio Pacheco, a quienes Omar Linares hizo avanzar con sacrificio. Yobal Dueñas fue boleado y Meriño elevó al centro para romper el empate en una cerrada jugada en el home plate. Pero luego vino Mesa y empujó dos más para el 5-2. EE.UU. intentó rebelarse en el noveno cuando anotó una, pero Lazo vino a sepultarlos.
¿OUT O SAFE?
La jugada clave del partido fue el safe en home para Kindelán tras el elevado de Meriño en el octavo. Fue cerradísimo. Ahí EE.UU. completaba un doble play y se mantenía el empate, mientras se acaba el inning. Pero luego vino Mesa.
Cuba acumuló 10 hits en el partido, todos sencillos, mientras EE.UU. pegaba nueve, entre ellos el triple de Matt Erickson, precisamente remolcador de la carrera del noveno inning.
Odelín, que se apoyó en pitcheos de movimiento con buena velocidad, lanzó 4.2 innings de cinco hits, una carrera y cuatro ponches para la victoria. Shearn en 1.1 episodio fue atacado con tres hits y tres carreras.
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