“Porque amo a Nicaragua”
Hugo J. Vélez Astacio
En mi Nicaragua, un país empobrecido, convertido en pobre país por malos hijos. Tierra ésta que hizo decir a unos entrometidos abusadores de nuestra soberanía nacional “Maldito país”.
Esas son páginas fatales de la historia, que han hecho pensar en un fatal destino sin retorno al aunarse acciones de gobernantes autoritarios, soberbios, patanes e indignos provocadores de guerras, hambre, muertes y situaciones angustiosas por falta del “digno laurel” (el trabajo) que oscurece el brillo y el porvenir de los hombres que luchan por llevar pan y educación a sus hijos, a fin de hacer de ellos su orgullo de “enseña triunfal” (el honor).
Por eso transito con mis pies descalzos sobre carbones encendidos bajo la esperanza que no sea Nínive, ni donde mi grito de condena una arena del Sahara, ni mi aliento y mensaje ecos de torre Babilónica.
Quiero a mi país con progreso, paz y armonía, impulsado por la energía de esas “montañas habitadas por el fuego de Dios” que “con alma volcánica mueven la cimera encendida, llena de antiguo orgullo triunfal”.
Quiero a mi Nicaragua natal, verla en el concierto de los países vecinos, ser el Señor de las alturas, por eso canto acompañado a nuestro Rubén: “Ofrecer mi esfuerzo y mi nombre y mi sueño”, porque “siendo mis ilusiones y mis deseos y mis esperanzas”.
“Si pequeña es la Patria, uno grande la sueña”.
“Y así sea esperanza la visión permanente en nosotros”
“Únanse, brillen, secúndense tantos vigores dispersos”. 
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