Enfoque - Bolaños, rehén del pacto
Luis Humberto Guzmán: “El FSLN negociará a dos bandas”
 |
|
 | El Estado concebido por el pacto está diseñado a la medida de sus principales actores: el presidente Arnoldo Alemán y el dirigente sandinista, Daniel Ortega. Todos los poderes del Estado están
copados de fieles seguidores de estos dos caudillos. ¿Podrá la Administración del Presidente electo Enrique Bolaños desenvolverse en ese terreno aparentemente hostil? ¿Qué tanto éxito tendrá
la misión del Vicepresidente electo, José Rizo, encargado de negociar con las
bancadas del PLC y del FSLN en el Legislativo? |
|
Luis Humberto Guzmán. |
| |
Xiomara Chamorro xiomara.chamorro@laprensa.com.ni
Luis Humberto Guzmán, ex presidente de la Asamblea Nacional en el período de 1994 a 1995, fue uno de los protagonistas de la más candente controversia entre el Poder Ejecutivo y el Legislativo, en la reciente historia de la democracia nicaragüense.
La carencia de una bancada que apoyara las iniciativas del Ejecutivo durante la Administración de Violeta de Chamorro, pareciera tener una segunda edición en lo que podría ser el gobierno presidido por Enrique Bolaños y José Rizo.
PRIMER ACTO
Con esa experiencia como antecedente, Guzmán analiza los posibles guiones que protagonizarían el Ejecutivo de Bolaños y el Legislativo, que se presume dominará el actual mandatario, Arnoldo Alemán.
“Uno puede imaginarse cuatro escenarios posibles y después examinar la probabilidad. Yo parto de lo siguiente: Enrique Bolaños es Presidente gracias a Arnoldo Alemán, no a pesar de él. Bolaños no sería Presidente si Alemán no lo endosa, entonces yo pienso que deben tener una base de intereses comunes al menos medianamente importante, algún compromiso tiene Bolaños con Alemán, porque no creo que lo haya promovido, endosado, a pesar de otros aspirantes tan fieles y tan leales como él, algún compromiso en particular tienen, y ese es un primer escenario de armonía plena en el cual el presidente Bolaños se dedique a gobernar el país sin pretender ejercer un papel de caudillo político, y para eso no necesita apoyo parlamentario, para lo que necesita apoyo de los diputados es para que le aprueben el presupuesto, más o menos en sus términos, y para que le avalen los compromisos internacionales, pero nada más sustantivo”, comenta Guzmán.
“No está dentro su mandato ni se comprometió a fondo a despartidizar los poderes del Estado, sino que solamente hizo vagas alusiones al pacto. Aquí tendría apoyo pleno de su bancada y operaría normalmente, los temas que requieren mayoría constitucional esos los negocia Alemán con el líder del otro partido (Daniel Ortega), pero ahí Bolaños no tiene vela en ese entierro”, agrega.
SEGUNDO ACTO
Guzmán, que forma parte de la Convergencia que apoya al FSLN, aun después de las elecciones, cree que los problemas podrían surgir si Alemán intenta entremeterse en el ejercicio de la función de Bolaños.
“El problema es que quiera imponerle personal o quiera inducir determinadas políticas, o que también Bolaños tenga la tentación de convertirse en el caudillo del PLC y disputarle ese papel a Alemán”, indica Guzmán.
TERCER ACTO
Guzmán prevé que también puede haber un escenario de conflictos limitados entre el Ejecutivo y el Legislativo, en el cual haya interferencias entre estos poderes, pero considera que, a pesar de ello, la bancada del PLC continuará respaldando a Bolaños.
CUARTO ACTO
Aunque con menos fuerza, Guzmán cree que se puede llegar a un conflicto abierto y total si tanto el presidente Bolaños como Alemán traspasan las líneas que establecen la separación de sus Poderes, y si Bolaños quiere convertirse en un caudillo o comienza las investigaciones sobre la corrupción en la Administración de Alemán, y Alemán a su vez transgrede las líneas y trata de gobernar el país desde la Asamblea.
“En caso de un conflicto abierto, yo veo dos desenlaces posibles: o se tiene una Constituyente en la cual Alemán y Ortega se ponen de acuerdo, y el otro es una situación paradójica como la ocurrida en la época de doña Violeta, que inició su gobierno y buena parte del mismo lo hizo apoyada en la bancada sandinista, y por paradójico que sea no es imposible que Bolaños termine gobernando apoyado en la bancada sandinista con alguna disidencia en la bancada liberal. En ese caso necesitaría unos ocho diputados liberales y la bancada sandinista para decidir sobre algunas leyes ordinarias. Yo creo que este desenlace es el más probable”, dice Guzmán.
NEGOCIACIÓN A DOS BANDAS
Guzmán está convencido de que la actitud asumida por el Frente Sandinista durante la campaña no fue una pose electoral, sino un interés genuino de continuar proyectando ese mismo mensaje.
“Esa actitud se traducirá en colaboración activa, aunque no de subordinación. Ellos están dispuestos a tramitar las leyes del Presidente (Bolaños) a cambio de que le tramiten las suyas también, ya que tienen compromisos electorales, pero no habrá sabotaje, porque están convencidos de que aunque perdieron, han crecido en votos, tienen 11 alcaldías en cabeceras departamentales, además, saben que de ellos no depende el quórum ni la mayoría para aprobar leyes ordinarias, lo que pueden ser es críticos observadores, y llegado el momento estoy seguro de que van a negociar”, adelanta Guzmán.
El aliado del FSLN cree que incluso en el caso de confrontación abierta entre Bolaños y Alemán, los sandinistas no “abusarán” de esa situación para negociar.
“Creo que van a estar dispuestos a prestarle un apoyo limitado al Presidente a cambio de una negociación política. Hay que decir que depende de qué tamaño se forma la bancada de Bolaños si llega a formarse, eso va a determinar el interés negociador del Frente Sandinista, que puede terminar en un papel de pivote negociando a dos bandas: negociando con Bolaños leyes ordinarias y negociando con Alemán reformas constitucionales y nombramientos de funcionarios”, señala el ex parlamentario. 
|