Un reto para las iglesias
Rosario Mendoza Corea rosario.mendoza@laprensa.com.ni
Las iglesias deben continuar apoyando a las mujeres una vez que salen del Sistema Penitenciario, ya que uno de los riesgos es que vayan a cambiar porque la fe tiende a debilitarse por sentirse desprotegidas en algunos casos, afirmó la capitán Clara Marcia Páez, directora del Penal de Mujeres La Esperanza.
El centro La Buena Esperanza, pese a ser un claustro para las privadas de libertad, tiene como misión fundamental la transformación y reeducación para las reclusas, y dentro de esta transformación, las mujeres diariamente reciben el alimento espiritual que les brindan las iglesias católica y evangélica.
Recientemente, la dirección del Sistema Penitenciario Nacional del Ministerio de Gobernación, conmemoró el XXII Aniversario de su fundación, acto al que fue invitado el cardenal Miguel Obando, quien ofició la Santa Misa en el penal. Durante el acto religioso, algunas internas recibieron la primera comunión y el sacramento de la confirmación.
En este contexto, la titular del Penal afirmó que en cuanto a la atención espiritual, este penal ha tomado muy en cuenta lo importante de esta área, ya que ha sido parte del tratamiento reeducativo. Se ha impulsado durante años la atención de las iglesias hacia los privados y privadas de libertad, porque “para nosotros es la base fundamental para la formación de los hombres y mujeres en las prisiones”.
Por eso lanzó un reto a las iglesias, ya que aunque algunas mujeres continúan con la práctica espiritual y llevan una fe muy fuerte y saben que van a salir adelante, otras pueden debilitarse, y ese es el compromiso que tienen las iglesias para seguir incidiendo en ellas de forma positiva, y que les permita saber que no están solas.
Pero todo esto se ha hecho partiendo expresamente de la voluntad de las personas por el cambio. Hay cambios sustantivos en el comportamiento, ya que la incidencia positiva que ha realizado la actividad espiritual en ellas, ha ayudado. “Han aprendido a convivir entre ellas, a respetar las normativas, incluso ya no tenemos problemas disciplinarios relevantes, y aunque no había mucho, sí se registraban discusiones con frecuencia y se alteraban”, explicó la funcionaria del Penal de Mujeres.
Páez dijo que “esto es una atención básica para este tipo de personas que viven encerradas, pero no podemos esperar que alguien cambie si no tiene fe en Dios, porque sin fe no movemos a nadie, y yo creo que eso es lo que ha prevalecido en la atención de las privadas de libertad”.
Agregó que cambiar las actitudes de alguien no es algo que ocurre de la noche a la mañana, es un proceso lento, pero “yo digo que ahora sí podemos ver reflejados en los rostros una actitud muy positiva, que si bien es cierto están privadas de libertad, espiritualmente están libres”.
Páez destacó que los miembros de la institución están orgullosos del trato digno que se les da a las internas, porque esto permite elevar su autoestima; además, el aspecto espiritual es algo muy importante, así como la atención psicológica familiar, la educación y el aprendizaje. “Esto es una tarea de todos”, indicó la directora del Penal.
RECONOCIMIENTO INSTITUCIONAL
Por su parte, el representante de la Pastoral Penitenciaria, monseñor Luis Amado Peña, hizo entrega de reconocimiento a la Dirección General del SPN, a cargo de la doctora Rosario Gaitán Pavón, y los subdirectores, subcomandante Carlos Sobalvarro e ingeniero Mariano Zelaya, quienes han realizado esfuerzos en aras de mejorar, transformar y profesionalizar la institución.
Monseñor Peña resaltó que esta entidad ha experimentado una transformación muy positiva en beneficio de los privados de la libertad, no sólo en relación con el mejoramiento de la infraestructura, sino en el respeto a los Derechos Humanos, y reflexionó sobre la rehabilitación de los privados de libertad, lo cual es una tarea de todos.
El acto fue animado por el conjunto musical del penal de Tipitapa “Los Huracanes” y el Coro; también hubo bailes folclóricos de las internas. 
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