Portada

Política

Economía

Nacionales

Regionales

Editorial

Deportes

Sucesos

El Mundo

Revista

Suplementos

Obituarios

Cartas al
Director

-------------------
Escoja el servidor más cercano


Nicaragua


Estados Unidos

   

Mosaico - Crónicas Viajeras
--------------------------------------

San Juan de Limay
“Un pueblo sentado en oro puro”

Adolfo Olivas y
Maricely Linarte
CORRESPONSAL/ESTELI


* Se le recuerda como un municipio próspero, debido a la producción minera: oro, grafito y marmolina, allá por los años veinte en el siglo pasado. San Juan de Limay, ubicado a 192 kilómetros de Managua, es un pueblo de gente hospitalaria y laboriosa, un valle cuyos recursos naturales han perecido ante la apremiante necesidad de sus pobladores, pero también es un pueblo donde las esperanzas no desaparecen.

Rodeado de valles sin bosques y cobijado por las polvaredas, se localiza detrás de la Meseta de Estelí, en las faldas del cerro Tipiscayán, el hospitalario municipio de San Juan de Limay, en el departamento de Estelí.

Este típico pueblo norteño tiene estrechas calles empedradas por naturaleza, que son recorridas por sus habitantes, montados en bestias, con altas botas y sombreros para cubrirse del sol.

San Juan de Limay es un pueblo asediado por el calor, la sed y el hambre, que clama por la recuperación de sus recursos naturales y la creación de programas que generen fuentes de empleos para mejorar las condiciones de vida de sus habitantes, debido a que en los últimos años se ha convertido en uno de los municipios más pobres de Nicaragua.

UN PUEBLO FRUCTÍFERO
Un geólogo alemán que visitó la localidad en la década de los 50, después de estudiar las riquezas minerales del municipio, dijo de San Juan de Limay: “Éste es un pueblo pobre, pero está sentado en oro puro”.

En otros tiempos, San Juan de Limay fue un fructífero pueblo. Según las narraciones de sus pobladores, hacia 1925 la producción de oro oscilaba entre 2 y 4 toneladas cada quince días.

La Grecia, Los Chapetones, El Colorado y Las Minitas, son lugares con reservas de minerales como el oro, cobre, grafito y marmolina, que dejaron de ser explotados hace varias décadas por la falta de iniciativa de los gobiernos de turno.

El desempleo es otro de los males sociales que aquejan al municipio, y ha sometido a los pobladores a un alto índice de pobreza, pues faltan fuentes de trabajo.

La pobreza obligó a los habitantes de San Juan de Limay a la destrucción de los recursos naturales del municipio para satisfacer sus necesidades económicas, culturales y sociales, y ello rebasó la capacidad de carga de los ecosistemas.

LAS ESCULTURAS DE MARMOLINA
San Juan de Limay se identifica en el campo nacional e internacional por los preciosos trabajos que los artesanos esculpen en marmolina extraída hasta hace dos años del cerro Tipiscayán, pues ahora la alternativa es la beta de la Mina El Limón, en el departamento de León.

Muchos dudan del potencial de la artesanía como fuente de empleo, y afirman que San Juan de Limay saldrá de su postración económica únicamente con la reactivación de la agricultura y ganadería y el impulso de cultivos no tradicionales, mediante proyectos de irrigación.

ORIGEN DE SAN JUAN DE LIMAY
El primer caserío que llevó el nombre de Limay se localizó en lo que es hoy la comunidad de Tranqueras, a la cual llamaban “Limay Grande”. Entre sus primeros pobladores figu-raban: Yanuario Castellón, Matías Guillén, Juan Sáenz, Teodoro Bellorín, Liborio Martínez, Alejandro, Paulino y Bruno Castellón.

La historia cuenta que en el año 1600, don Yanuario Castellón donó 10,000 manzanas de terreno a “Limay Grande”, las cuales compró a la Capitanía de Guatemala a razón de 5 pesos con 80 centavos cada caballería.

Después de 283 años, el gobierno del doctor José Adán Cárdenas, emitió un decreto —el 20 de marzo de 1883— que contemplaba la donación a Limay de 20 caballerías de tierra en la zona de “Agua Zarca” y “El Hornito”, para que su producto se utilizara en la reedificación del Cabildo Municipal.

El territorio de Limay, en 1549 fue divido en lotes, cada uno comprendía de 5 a 9 caballerías. El Regidor y Juez Local, don Fernando Casco, supervisó la entrega de los lotes, cuyo título de posesión fue recibido por el dirigente comunitario don Felipe Urbina de manos de don Pedro Saravia, capellán de la Provincia de León.

Antes de la creación del departamento de Estelí, Limay pertenecía a la Provincia de “Somoto Grande”, que a su vez era parte de Nueva Segovia, lo mismo que Condega y Pueblo Nuevo. Estelí y La Trinidad pertenecían a Jinotega. En 1860 se le concedió el nombre de “Villa Limay”.

En 1891 San Juan de Limay fue ratificado como municipio, mediante decreto legislativo emitido el 4 de diciembre, en el que Roberto Sacasa, Presidente de Nicaragua, creó el departamento de Estelí integrado por los municipios de La Trinidad, Condega, Pueblo Nuevo, Estelí y, por supuesto, San Juan de Limay.

LA RUTA HACIA EL VALLE
Llegar a San Juan de Limay, es toda una travesía. La gira inicia desde la cabecera departamental, Estelí, de donde el visitante se enrumba diez kilómetros sobre la Carretera Panamericana hasta llegar al empalme “La Sirena”. En este punto, se toma el camino hacia la comarca “Hermanos Cruces”, donde se desvía al lado derecho. Sobre esta ruta, se atraviesa la Meseta de Estelí a lo largo de los 37 kilómetros, donde se encuentran las comarcas El Pino y San Luis. En las alturas se vislumbra lo poco que ha quedado de los pinares, algunos cultivos de granos básicos y la ciudad de Estelí, acompañado del aire fresco de las montañas norteñas. Una vez que se cruza la Meseta, se localiza el Valle de Limay, en el regazo del cerro Tipiscayán, sitio de donde los pequeños artesanos extrajeron por años la marmolina.

 

 

 


Rezan debajo de los árboles

Periodista rescata la historia de Limay

Limay, un pueblo
lleno de esperanzas

Esculpiendo diversas figuras

Rosquillas con sabor a tradición

 
 
 
PortadaPolíticaEconomíaNacionalesRegionalesEditorial

DeportesSucesosEl MundoRevistaSuplementosObituariosCartas al Director