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Poetas de la frontera
Juan Sobalvarro
‘Poesía de fin de siglo. Nicaragua-Costa Rica’, ha sido editada
Siempre que los centroamericanos tratamos de hacer una valoración pública de la literatura de nuestros países es inevitable el ridículo, pues se debe recurrir a una mezcla de chauvinismo y autoconmiseración para salvar el honor nacional.
Siempre vemos al pasado para que una figura decorosa nos salve de la marea universal. Así por ejemplo nos engrandecemos los nicaragüenses con el cosmopolitismo de Rubén Darío, cuyo impacto -por diversas razones- ha sido sólo para la lengua española.
No sólo hay que contar con las posibilidades que el mercado editorial le ofrece a los escritores centroamericanos, también hay que valorar lo que los centroamericanos producimos culturalmente.
Es en esa perspectiva que las republiquetas nos debilitamos. Encerrados en la inopia de nuestros orgullos nacionales vivimos convencidos o resignados a lo que la provincia nos ofrece, porque hasta los que nos rascamos la rabia con un permanente espíritu crítico estamos embobados por el espejismo de nuestras ‘ventajas culturales’. Por ejemplo, pregunta muy localista: ¿quién es completamente invulnerable a la idea de vivir en el país de los poetas? Así por el estilo están: el país de la narrativa, el país de la democracia y otros.
La verdad es que llevamos vidas cuadradas, como norias esperando la reedición de nuestros estereotipos. Tenemos dos formas de novedad: una cuando “el pasado conquista nueva fama”; la otra, lo que el mercado nos vende. Somos débiles en todos los sentidos y no hemos tenido la inteligencia de aliarnos.
¿No sería más rica una historia de la Literatura Centroamericana que una historia de la Literatura Nicaragüense? ¿No tendrían mejores elementos de formación nuestros escritores si lo que se produce en nuestros países circulara con facilidad y ampliamente? O si en cada país se estudiara esa hipotética literatura centroamericana. Ah pero eso es para los burócratas decimos con soberana insolencia. O resolvemos fácilmente con que conocemos a la mejor poesía de la galaxia.
Es con estas palabras que quiero felicitar la idea del escritor costarricense Adriano Corrales, quien ha sido el creador del encuentro ‘Escritores costarricenses y nicaragüenses: la frontera. José Coronel Urtecho in memoriam’, que tendrá su segunda edición en San José, Costa Rica, a partir del 15 de marzo del año en curso.
Para este evento están invitados doce escritores nicaragüenses -y los que faltan por inscribirse- que tendrán la oportunidad de establecer un intercambio literario con los vecinos del sur.
Es un evidente acierto el que las letras unan lo que la política y la corrupción han separado. No menor acierto es tomar como figura insigne a José Coronel Urtecho quien habitó y escribió sobre la frontera Nicaragua-Costa Rica.
Como prueba de que podemos juntos es que este encuentro se inaugurará con la presentación del libro ‘Poesía de fin de siglo. Nicaragua-Costa Rica’, en el que se reúne parte de la poesía escrita en las dos últimas décadas en ambos países, agrupando a 27 autores nicaragüenses y 28 costarricenses.
Por estas razones este encuentro es acertado. Es una invitación a los centroamericanos para que nos posesionemos de nuestras fronteras culturales y establezcamos un intercambio desde lo que mejor sabemos producir. |
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