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DOMINGO 4 DE MARZO DEL 2001 / EDICION No. 22300 / ACTUALIZADA 1:30 a.m.

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Dipilto llora sus bosques de pinos

Foto  
.Incendio consumió más de 400 hectáreas en las primeras cuatro horas; ya lleva más de 500
.Brigadas urgen equipos y más personal para controlarlo

Las llamas fueron más poderosas que los 40 valientes que, casi con las manos, se les enfrentaron en Dipilto tratando de salvar sus hermosos pinares.

 

Alina Lorío L./Corresponsal
nacionales@laprensa.com.ni

DIPILTO.- Frente a la vista impotente y de asombro de miles de dipilteños, inició la tarde del viernes un panorama desolador: unas 450 hectáreas de bosque de pino eran devoradas por las llamas de un incendio que avanzaba de forma incontrolable en un área propiedad de la Cooperativa “Flor de Pino” y de algunos productores privados.

Sólo dos brigadas de la Cooperativa y otra de la Asociación de Productores Forestales de Dipilto trataban de controlar el fuego casi con las manos, sin equipamiento básico, más que algunas palas y machetes que proporcionó el ONG Ayuda en Acción.

El fuego, que inició a orillas de la carretera –a tres kilómetros del poblado de Dipilto hacia Las Manos–, donde trabajadoras de la Empresa NCC botaban basura, no pudo ser controlado el mismo día de su inicio por la dimensión que ha tomado en los bosques de pino de Dipilto.


TRABAJO DE HORMIGAS

Niños, ancianos, mujeres y socios de la Cooperativa, además de miembros de otras brigadas formadas por Adeprofoca y capacitada por el Proyecto Forestal Centroamericano (Procafor), hicieron todo lo que pudieron hasta altas horas de la noche para controlar el fuego, que este sábado ya superaba las 500 hectáreas.

Las brigadas, que habían pasado 10 horas sin comer en el área del siniestro, amanecieron haciendo rondas para evitar el avance de las llamas, que a su paso devoraban los arbolitos de pino de la regeneración natural de 10 años, período en el que no se había registrado incendio alguno en ese bosque.


TRAS CUERNOS...

El mismo viernes por la tarde era atendido en el Hospital “Alfonso Moncada Guillén”, de Ocotal, un joven empleado de la empresa sueca constructora del tramo de carretera Yalagüina-Las Manos (NCC). Un árbol abatido por las llamas cayó sobre su cuerpo ocasionándole heridas en la cara y fractura en la cadera.

El siniestro agrava el problema de deforestación y deterioro de las fuentes de agua, considerando que la zona también sufre los efectos de la plaga del gorgojo, y se continúa extrayendo mucha madera ilegal.

La cuenca del Río Dipilto, ya había sido destruida por el Mitch y sus aguas están contaminadas con las aguas mieles y pulpa del café. “Vivimos un ambiente pre apocalíptico”, comentó recientemente Néstor Delgadillo, gerente departamental de ENACAL.


EL FUEGO REGRESA CON FUERZA

Tres horas después que las brigadas contra incendios bajaran del pinar creyendo que el fuego había sido controlado, a las cuatro de la tarde de este sábado tuvieron que regresar al lugar del siniestro.

El fuego se activó probablemente por alguna broza encendida, la tarde fuertemente soleada, y el viento en el sector de Matasanos, Dipilto Viejo.

Equipadas únicamente con bombas de mochila, palas, machetes y rastrillos, las brigadas salieron de nuevo con la misión de controlar el fuego, mientras el único radio comunicador que tenían quedó chamuscado después que a uno de los brigadistas, que huía de las llamas, se le zafó de las manos.

El brigadista Santos López resultó con lesiones en uno de sus pies, cuando se corría de las llamas que amenazaban su vida.  
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