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SUPLEMENTO SEMANAL DEL DIARIO LA PRENSA / SáBADO 30 DE JUNIO DE 2001
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Experta en bodas

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Rafael Vargarruiz

Este film de Adam Shankman tiene la tersura de la nadedad, la insostenible levedad del no-ser y la incandescente inocencia del ala leve de la conocida Marquesa. Y, refuerza en el Cronista, la trashumante tesis, de que, salvo el genio de amplio espectro, cada director tiene una marcada tendencia hacia un género determinado de la dramaturgia. Shankman sostiene, con el shine de sus neouñas, toda la primera parte de su película extralight y sólo en los dos tercios finales logra manejar la situación —al tornarse ésta en melodrama— plagado de lugares comunes como las conocidas postales de las torres de Londres o Eiffel.

Todo es predecible en esta comedia. El saber que la experta en bodas: Mary Fiore (Jennifer López) es incapaz de manejar su propia existencia y que tiene que enamorarse del hombre equivocado: Steve Edison (Matthew McConaughey), para que las mismas circunstancias se encarguen de que no se case con él, ni que queden juntos. Acto con el cual no fueron capaces de finalizar el film, porque Hollywood no puede darse el lujo de tener desenlaces tristes. Todo el mundo debe quedar feliz y satisfecho. De acuerdo a una plástica moral que ni siquiera las religiones pregonan hoy en día. Los infelices finales se los dejan a las pocas películas que compiten por el Oscar.

Pareciera que Hollywood mantiene a dieta a su público, acostumbrándolos a comer cine light para no quebrantar la digestión o para no indigestar el gusto del norteño público. Una dieta cada vez más ligera que acabará convirtiendo en anoréxicos del séptimo arte a la mayoría de los norteamericanos.

Miedo a las profundidades del alma, a las emociones y pasiones humanas. Miedo a la sicología y a la filosofía, que no es compartido para el crimen y la violencia explícitas. Las cuales campean a todo lo ancho y largo de las pantallas. La imposición más que nunca del metal-dinero y de un neoexteriorismo, no como una búsqueda artística, sino como una necesidad económica, son las pautas con las que se mueve actualmente el cine norteamericano y THE WEDDING PLANNER forma parte de este fenómeno comercial. ¿El arte, muy bien thank you?

El Madroñal, 24 de junio de 2001.

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Experta en bodas